martes, 18 de junio de 2019

CAMAS CON RUEDAS

De pequeño siempre soñaba con no tener que levantarme para ir al colegio tan temprano; que la cama tuviera ruedas, pudiera ir rodando y dormir así 5 minutos más.

Visualizaba el trayecto de mi casa al colegio, una cuesta que se bajaba en pendiente, y la cama con las ruedas propulsándose por el simple desnivel.

Según crecí comenzó a aterrarme aquella escena, como cuando sueñas que sales desnudo a la calle sin darte cuenta. Imaginaba la intimidad de mi cama expuesta, que todo el mundo viera mi edredón verde con grecas y que me viera en pijama, en un ridículo pijama probablemente de Portugal, especialistas en la ropa de cama por aquel entonces.

Me inquietaba aquella dualidad tan perversa. Por un lado la quietud y el espacio privado de una cama y una habitación y por otro la exposición tan bestia traída por un transportín en forma de ruedas, que ofrecía mi escena doméstica a aquel que la quisiera contemplar.

Pasaron los años y tuve que reencontrarme con aquel fantasma en el hospital, pero en versión mucho más profunda.

En aquel escenario no se trataba solamente de pasear la intimidad sino la patología y la moribundez (esta palabra no existe pero me la invento ahora llo).

Te sentabas en un sitio e iba pasando el tráfico, como cuando pasan los cochecitos de feria, secuencialmente. Podías observar los atributos, que agravaban la percepción sobre el estado del yacente: ése va con sonda nasogástrica, aquella con los sueros colgados, el otro grita de dolor, una vomita. Hay algunos que son jóvenes y no te explicas, quizá vayan al quirófano. Te preguntas qué les pasará, qué tendrán, si quedará oculto debajo de la sábana.

Todxs van tapados y boca arriba. Nunca se ha visto uno boca abajo, avergonzado o simplemente dormido, van dando la cara. Todavía más expuestos a las miradas. Entras en el ascensor y es inevitable fijarse, calibrarles, diagnosticarles, compadecerles.

El celador les conduce con maestría, sabiendo amortiguar a la perfección los bandazos inerciales de la camilla.

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