martes, 16 de abril de 2019

LA TRAMPA DE LA PEDIATRÍA EN ATENCIÓN PRIMARIA

Los sistemas de salud más exitosos saben conjugar a la perfección dos ámbitos [...]

Si un sistema de salud pierde este engranaje, las fuerzas que es capaz de generar se disipan. Es como un globo hinchado que vuela: si se le hace un agujero, aunque sea muy pequeño, poco a poco termina perdiendo presión dentro de él y cayendo al suelo.
Hay muchos tipos de agujeros que se le pueden hacer a un sistema de salud. Uno de ellos es colocar a pediatras en los centros de salud [...]

lunes, 1 de abril de 2019

PALABRAS PROFUNDAS


Los pacientes tienen palabras profundas que se les han metido en lo hondo del celebro. Se les quita la memoria y el raciocinio pero las palabras quedan. Nadie sabe cómo ni por qué han llegado hasta allí. De repente salen y escandalizan al personal, como cuando un infante dice una palabrota. Sacan personajes olvidados, enemistades, pasajes… que se escondieron en su día bien adentro. Resulta que la descerebración hace su trabajo y lo que quedó a fuego marcado pero escondido emerge a la superficie para contemplación de todos, hayan pasado los años que hayan pasado. Revelan secretos del sumario y realizan conexiones asombrosas, para deleite del respetable. Las palabras profundas también tienen que ver con las obsesiones, con las profesiones, con las identidades, con lo más íntimo de cada uno, que se ofrecen de manera sintética… las palabras profundas son la manera de presentarse a la sociedad en ese nuevo estado neurológico. Hay personas que las conoces y que en seguida te dan la brasa todo el rato con un tema, porque es su monotema, porque se definen así y porque su vida gira en torno a eso. El ya paciente te lo ofrece en uno o dos vocablos, que representan a la perfección al conjunto y lo único que te lo repite todo el rato, porque es lo que hay. La repetición en lugar de la extensión, un cambio más que justo que hay que sobrellevar desde esta perspectiva. También se da el caso de personas que han estado diciendo gilipolleces toda su vida y que en el justo segundo antes de morir te exhalan una palabra bien profunda, bien honda, que justifica en el último momento toda su existencia. Yo pienso en cuáles serán mis palabras profundas cuando llegue el momento. Miro a mi alrededor, rebusco en mi celebro, en mis recuerdos y apuesto por unas u otras. Temo que me salgan unas palabras vulgares, inconexas, superficiales, presas de la angustia y vacías de significado, como las que se pronuncian en sueños, en ese estado de demencia y desconexión fisiológicas. Pienso en si mis palabras profundas estarán a la altura de mi vida o a la inversa, en si seré capaz de generar una vida merecedora de unas buenas palabras profundas. Creo que sí, porque mis palabras profundas se deben parecer bastante a éstas.