lunes, 19 de junio de 2017

TIRARSE AL RÍO

En la ciudad donde hago la midicina los desesperados de la vida se tiran al río.

Un día se deslizó uno como de casualidad y fueron todos los demás detrás.

Se hizo cultural.

Se institucionalizó.

No se sabe si es

porque el servicio de psiquiatría se hizo unidad de gestión clínica jj

porque se desesperan en una ciudad y en una Comunidad Autónoma en la que es difícil soñar

porque les cambian a los nuevos antipsicóticos porque hay que ir a cenar al NH.

Algunos desde el puente. Otros desde la prisa. Se precipitan.

Han puesto unas mamparas en uno y todo, como en el Viaducto de Segovia de Madrí.

Aquí nunca llega lo de Madrí, así que debe ser tocho todo esto.

Buscan a uno y encuentran a uno. Y resulta que es otro.

El Duero como Ganges. Queda el alma de todos ellos entre lo fluvial y lo pluvial.

Se ven arrastrados por la vida (y la) corriente.

La pulítica no les rescata antes pero sí después, cuando ya se han tirado. SalvaMIENTOS.

Desparece uno y en cuanto no está en casa o en el bar ya van tirando para el río.

Y ya está. 

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