jueves, 27 de febrero de 2014

(F)RIGIDECES Y FLEXIBILIDADES

Érase una vez un celador que trabajaba en un Centro de Salud periurbano, en la zona norte de una ciudad pequeña, haciendo guardias de Atención Primaria.

Tenía la plaza en propiedad y su labor era recibir a los pacientes, preguntarles someramente qué les sucedía por si tenía que activar algún circuito excepcional, pedirles la tarjeta sanitaria, consignar los datos en un libro de registro, consignar los datos en la parte de la historia clínica destinada a datos administrativos y avisar al facultativo responsable de la atención de ese paciente. Estaba él solo, así que por las noches, por ejemplo, recibía a cada paciente que viniera.

La población tributaria de la atención que prestaba ese punto de guardia era de unos 10.000 pacientes.

Vino después la reestructuración. Ya se sabe que la palabra reestructuración no suele traer cosas buenas, al igual que la palabra reformas.

Decidieron que a partir de ahora él ya no iba a prestar sus servicios en ese punto, sino en un punto centralizado de toda la ciudad, donde la población tributaria de atención era de 65.000 personas. Seguía estando él solo para atender a cada paciente que entrara por la puerta.

-        Pero… si yo había sacado mi plaza para hacer ese trabajo en ese lugar, ¿por qué tengo ahora que trabajar 6 veces más por el mismo sueldo en un sitio diferente? – se preguntaba-.

A parte de eso le dijeron que le iban a poner un ordenador para realizar sus labores con un programa informático. Él era una persona mayor y jamás había tocado un ordenador, no sabía.

-        De acuerdo –les dijo-, yo aprendo a manejar el ordenador y a hacer lo que decís, pero la labor informática no es propia de un celador sino de un Administrativo, con otra categoría salarial, mayor.

Le dijeron que no le iban a pagar más de ninguna de las maneras.


A hacer cumplir las condiciones de trabajo pactadas en un contrato laboral y no aceptar que te meen en la cara es lo que se llama rigidez.

Lo que Bengoa, Lasquetty y otros “directivos de la salud” llaman rigidez.

Ser súbdito y aceptar que hagan con tu sueldo y tus responsabilidades en el trabajo lo que al gerente de turno le venga en gana es lo que se conoce como flexibilidad.

miércoles, 19 de febrero de 2014

MEDIPULACIÓN

El telediario de Televisión Española se ha transformado en un campo de manipulación informativa en el que se utilizan distintas herramientas periodísticas de diferente índole e intensidad, que le han llevado desde la cualidad de “bueno” antes de que entrara Somoano (director de informativos) a “pasable” a “intragable”.

 – No lo veas -, dirá usted.

Tiene razón, pero esa televisión es pública y tengo derecho a que lo que se emita sea por lo menos decente y no insultante para la inteligencia.

La crónica de hoy de noticias en salud es en entrega triple:

1.       1. Hoy han pillado a Francisco Granados, exsecretario general del PP de Madrí, una cuenta en Suiza que tuvo de 1996 a 2000. La información del Telediario no empieza: Francisco Granados tuvo una cuenta en Suiza, sino “Francisco Granados ha negado que haya mantenido una cuenta en Suiza mientras ha ocupado cargos públicos” lo que contrasta con la información que ofrece El País “Francisco Granados admite que tuvo una cuenta en Suiza entre los años 1996 y 2000”. Granados obtuvo su primer cargo público (Alcalde de Valdemoro) el 4 de Julio de 1999. O la de El Mundo: Granados admite que tuvo una cuenta en Suiza entre 1996 y 2000, cuando ya se dedicaba a la política. 
No obstante, para el telediario de TVE, no es noticia importante que un político tuviera el dinero en Suiza (aunque sé que puede ser legal en determinados casos), sino que no lo tuvo cuando era cargo público, aunque precisamente ésto también es mentira.

Lo cachondo de todo es que entre las imágenes que sacaron en el telediario de fondo de Granados, se ve que lo confundieron con Lasquetty por lo de las chafas y el pelito rizadín y repeinado para atrás con la gomina y le sacaron a él. Jaajaja Minuto 16.20



2      2.  (31.40) El telediario ofrece la noticia de que una paciente ha denunciado a la Consellería de Sanidad por un contagio accidental de hepatitis C en el hospital de Marina Baixa de Villajoyosa (Alicante) en 2011. En realidad se contagiaron otras 9 personas más, y se hizo un informe del caso por parte de los servicios epidemiológicos de la Consellería que se ocultó  o no se sacó a la luz o dígase como se quiera en Agosto de 2013.

Lo curioso del asunto es que después de dar esta información, sin solución de continuidad se enlaza en imágenes y en narración con esta otra:

“… la Generalitat Valenciana elaboró un informen Agosto de 2013 en el que reconoce la existencia de los casos. Hoy mismo 600 expertos reunidos en Madrid han destacado los últimos avances en la lucha contra esta enfermedad”.

Y se ponen a hablar de un congreso celebrado en el día de hoy en el que se presentan nuevos antivirales.

Es como… bueno, pues ya que estamos… O quizá se pueda interpretar como una manera de atenuar el putadón que significa que te contagien esa enfermedad. “Bué, si ahora hay unos fármacos nuevos que ya verás qué bien”  

Si yo fuera víctima de ese error sanitario (y sin serlo, por ponerme en el lugar del otro) me dolería mucho que se ofreciera la información sobre una negligencia con esa frivolidad, esa alegría y esa falta de respeto.

Yo, sinceramente, no creo que se trate de una percepción a la baja de lo que representa la hepatitis C para los periodistas, sino una manera de encubrir la importancia del error.

3   3. (33.00) El telediario se hace eco de un estudio que relaciona un tipo de determinados alimentos con la migraña, teniendo como base fisiopatológica la liberación de histamina.

El estudio es presentado por uno de los mayores manipuladores de la medicina contemporánea de los que tengo conocimiento, el insigne ginecólogo Santiago Palacios, capitán de un chiringuito llamado Insituto Palacios, y fiel aliado de la industria farmacéutica y alimentaria.


Las conclusiones del estudio son refutadas por la Sociedad Española de Neurología y su Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas, David Ezpeleta, que dice que el estudio no tiene validez hasta que no se publique en alguna revista científica, y que dice que “el porcentaje de pacientes que reconocen alimentos que siempre les producen crisis de migraña no es tan alto como se suele decir sino que aproximadamente ronda entre un 10 y un 15%”.

Por un lado llama la atención que un estudio de chichinabo como ése salte a la parrilla televisa en horario de máxima audiencia y no salte por ejemplo el estudio de las mamografías la semana pasada (o al menos yo no lo vi, si me equivoco corregídme por favor).

Y por otro lado destaca que sea un estudio que no lo avale ni la sociedad científica del ramo y que tengan que sacar a un alto mando para compensar a Palacios.

Sigue la periodista… “en lo que sí están de acuerdo es en los beneficios de la acupuntura, técnicas de relajación o inyecciones de botox en pacientes crónicos. ¿Sus beneficios?

A continuación Ezpeleta: “Estamos hablado de una reducción de al menos el 50% de los días con migraña en el 70% de los pacientes incluso más”.

Me parecía tan raro esto que le he preguntado a David Ezpeleta por Twiiter.




Así que el dato no se refería a la acupuntura ni a las técnicas de relajación sino a la toxina botulínica, pero en la noticia lo enfangan para que el beneficio que destaca Ezpeleta parezca asociado a las tres.

¿Descuido o intención?

Si fuera la primera vez daría por buena la primera. Pero no.


Voy a hacer como Félix Miguel y no voy a ver la televisión. Pero no sé qué hacer con ella. ¿La querrá él?