martes, 23 de abril de 2013

MALVADOS: NORMOMEDICADOS.


La pasada semana tuvimos la oportunidad de disfrutar de una nueva entrega del programa “Malvados” de “Las décimas”, donde pudimos dar cuenta del excelso funcionamiento de nuestro sistema sanitario y las relaciones que mantiene con la Industria Farmacéutica, ejemplo de pulcritud y paradigma de espacio de encuentro que debe servir para ilustrar otros muchos aspectos del funcionamiento de otros sectores estratégicos.

Como es ampliamente conocido, las Industrias y las empresas privadas tienen como máxima y razón de ser ayudar a la sostenibilidad y al buen funcionamiento de los sectores públicos. No se conoce en el momento actual qué sería de los segundos sin los primeros.

En este sentido, fue especialmente interesante el encuentro con el médico Ubrique Faisán, que relató la responsabilidad que se observa en el modo en que se relacionan los médicos en nuestro país con la citada Industria Farmacéutica.

El doctor fue desgranando a lo largo de múltiples puntos la aséptica relación. Faisán comentó que el comportamiento de los médicos en este sentido es irreprochable, pues no utilizan el tiempo de su consulta ni el tiempo de sus pacientes, o el tiempo que pudieran dedicar a hacer alguna actividad en relación con su trabajo en el encuentro con el visitador médico, ya que estas visitas tienen lugar fuera de horario laboral. En este mismo sentido remarcó que los encuentros no tienen lugar en el espacio de trabajo del médico, de titularidad pública, área inviolable e infranqueable. Recordemos que, por ejemplo, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid no permite grabar en sus instalaciones ni dedicar éstas a ninguna otra actividad que la asistencial o la docente del Centro de Salud, pues cualquiera otra “distorsiona e interrumpe la actividad normal de los Centros”. Jamás sucedería que se dedicaran las instalaciones para cuestiones de promoción o información de fármacos o productos farmacéuticos. 

Tampoco pasa que sea la misma Administración, que nunca impide las iniciativas de sus profesionales en ningún sentido, la que regule el orden de la visita médica en el Centro, ni que haga un horario para que no se amontonen los visitadores encima de un médico el mismo día.

Nunca se han visto a visitadores médicos esperando a las puertas de los antequirófanos, en espacios ya vetados para los familiares de los pacientes a los que están interviniendo en ese momento. Nunca han accedido los visitadores a los cuartitos de los residentes en los hospitales, ni han ofrecido latas de refresco que han pagado ellos de la máquina.

Saliendo de las instalaciones sanitarias, jamás se ha visto pagar a un visitador médico el desayuno del médico y del que a él lo acompañe, sea residente, enfermera o conocido. Nunca se han introducido en un Centro de Salud público alimentos o bebidas que haya costeado la Industria Farmacéutica. Jamás ha habido una sesión clínica en un Centro de Salud cuyo ponente cobraba de la Industria Farmacéutica. Nunca se han pagado 400 euros por dar una charla de 40 minutos a nadie. Siempre que ha habido una charla, se ha explicitado adecuadamente en el tablón de anuncios de docencia que esa charla la organizaba tal o cual laboratorio.

Faisán remarcó que es totalmente falso que se invite a cenar a los residentes a restaurantes muy buenos steaks tartares de 30 euros el plato, ni a pequeñas charlas en restaurantes donde se cena magníficamente tras las mismas.

Tampoco, dijo, se conoce ningún caso de un representante que haya invitado a los médicos de un servicio entero a pasar un día de paintball o de cars. Jamás de los jamases, nunca, se han pagado servicios de prostitución con el dinero de la Industria Farmacéutica, ni copas en bares. Nunca han pagado cenas de Navidad a ningún servicio, ni “fines de semana gastronómicos”.

Nunca en la vida han pagado un billete de avión a un médico para ir a un congreso a Buenos Aires, o a Chicago o a Finlandia, ni le han dado un billete en primera si el médico lo ha pedido. Jamás le han pagado uno de los mejores hoteles de la ciudad.

Jamás se ha regalado un PDA a un médico, ni un teléfono móvil, ni un fonendo, ni un otoscopio, ni una máquina que hace los ITB del tirón, ni una máquina que con una glucemia capilar hace una hemoglobina glicosilada, ni un libro que cuesta 300 euros.

Jamás ha tenido la Industria Farmacéutica ningún tipo de relación con eso que llaman Sociedades Científicas, y que lejos de ser instituciones invisibles, son consideradas en parte interlocutoras de las autoridades sanitarias autonómicas y nacionales.

Como también comentaba el farmacólogo San Ramón Nomeimporta, es falso que el presupuesto de dicha Sociedad Científica se nutra principalmente del Congreso Nacional anual, que es patrocinado de arriba a abajo por la Industria Farmacéutica; que no asegura el poder del reparto de casi todas las inscripciones, que no monta una feria en sitio bien visible con todo tipo de stands promocionales, que no se asegura los derechos audiovisuales del congreso, que no interviene sobre el orden de las ponencias. Jamás se ha regalado un Ipad a los ponentes en un congreso de una Sociedad Científica patrocinado por la Industria Farmacéutica. No es cierto que los grupos de trabajo de las Sociedades Científicas sean nidos de relaciones estrechas entre médicos e Industria Farmacéutica.

Además, todo paciente tiene derecho a saber si su médico recibe o no regalos o ingresos de empresas farmacéuticas. “Me consta que somos el colectivo más transparente”, remarcó Faisán.

Entroncando con lo que comentaba Faisán y Nomeimporta, la inmensa mayoría de las prescripciones que se realizan en España están plenamente justificadas, con arreglo a la evidencia científica. Se prescriben racionalmente los coxibs, no hay un paciente de no alto riesgo cardiovascular que tenga puesta una estatina en prevención primaria, no hay ninguna mujer que no haya tenido una fractura que no reciba un bifosfonato, no hay una mujer por debajo de 65 años que tenga puesto un bifosfonato y no hay una mujer sin factores de riesgo que no le hayan hecho ninguna densitometría. No se ha puesto ningún IBP distinto a omeprazol salvo en casos de interacciones con los anticoagulantes o con algunos antiagregantes. Hay una proporción de ARA II menor del 10% respecto a IECAs. No es cierto que exista la medicalización de la vida.
No se está exagerando ninguna enfermedad. La medicina privada no es doblemente agresiva en este contexto.

Asimismo, las empresas farmacéuticas no mantienen ninguna relación con los pacientes directamente, ni a través de las Asociaciones de Pacientes. Jamás una empresa ha cofinanciado una Asociación de Pacientes, y nunca la ha utilizado de correa de transmisión de sus intereses.

En otro orden de cosas, el Exdirector de Salud Pública Santiago Niño de San Ildefonso comentaba que nunca un político ha recibido persuasiones por parte de la Industria Farmacéutica acerca de un producto que comercializan. Que el Ministerio toma todas sus decisiones con criterios de evidencia muy explícitos que están al alcance de todos cuantos quieran chequearlos.

El programa fue un éxito de audiencia y los televidentes pudieron dar cuenta, ejerciendo sus derechos ciudadanos de participación, de la naturaleza de los entresijos de la realidad en la que viven.

Cabe mencionar los aplausos y alabanzas vertidos sobre el doctor Faisán a lo largo de esta semana, por acercar un tema tan importante a la población y por dar en la diana con sus reflexiones. Vaya por delante desde aquí también nuestro reconocimiento. 

2 comentarios:

radiologia macarena dijo...

Faisan , Nomeimporta y Niño de San Idelfonso dicen verdad. Doy fe.

Jordi Mestres Lucero dijo...

No puedo estar más de acuerdo!! Empecemos a hablar claro y a decir las cosas por su nombre!