lunes, 8 de abril de 2013

GIMENA Y ALBERTO

Se había comprado un chalet con su marido durante el boom inmobiliario. Era un casoplón, de dos plantas, prácticamente autónomas. Vino después la crisis; la inmobiliaria y la matrimonial. Y no pudieron hacer frente al divorcio ni a la venta. Decidieron que él se quedaba arriba y ella abajo. Hacen por no verse, pero es inevitable. Un día él se llevó a una chica a casa y al día siguiente ella dejó puesta la llave por dentro, por lo que él tuvo que poner una escalera sobre la fachada para acceder a la vivienda por la ventana. Ella controla la puerta de entrada, como la Atención Primaria en el Sistema Sanitario. Si se tienen que decir algo muy importante se dejan notas en el buzón. Como está en la entrada y se dejan correos, también lo llaman Bandeja de Entrada.

Una vez tuve que ir a verlo a casa, porque tenía un dolor de barriga de la hostia. Se revolcaba por el suelo y todo. Le mandé al hospital porque parecía una pancreatitis, y así fue. Tenía unos triglis de 1243. Le dije que y eso y me dijo que como la cocina quedaba abajo, llevaba 8 meses comiendo bocadillos y cosas sin cocinar. Eso sí, le había tocado a cambio una buhardilla preciosa.

Siempre me ha llamado mucho la atención la gente que vive en chalets. Pero todavía no sé por qué. Esperaba entenderlo escribiendo esto pero ya lo estoy acabando y nada.

1 comentario:

Lilián dijo...

Ja, ja! Muy divertida la manera de expresar las variopintas crisis por las que atravesamos en la actualidad.