martes, 29 de mayo de 2012

EL VERANO Y EL AMOR: "HAY ALTERNATIVAS" Y "LA REFUNDACIÓN DE LA ATENCIÓN PRIMARIA".


El verano, igual que el amor, nadie sabe cuándo empieza, pero todo el mundo sabe cuándo termina.

Por eso, antes de que comience (o termine) el verano (o el amor) debiéramos reparar en un par de asuntos.

Los debates no se ganan en 140 caracteres ni se vive con la inmediatez de un amor de verano.

Para convencer, al igual que para aprobar en septiembre, hacen falta profundas lecturas, análisis y reflexiones.

Las convicciones son cosas mucho más serias que las opiniones.

Lo que diferencia a una persona intelectualmente mediocre de otra que no lo es, es que la primera tiene como mucho, opiniones, y la segunda tiene convicciones y opiniones.

El proceso de alcanzar convicciones es largo, cansado y difícil, pero bonito. Lo difícil es enhebrar la aguja al principio, luego coser es sencillo.

Cuando uno tiene convicciones profundas se le nota. Por ejemplo, en la manera de expresarse en el debate público. Y sobre todo se le nota con los actos.

Dice Stefan Zweig en “Tiempo y Mundo”: “El que cree realmente en las ideas no se deja desorientar por hechos particulares que parezcan refutarlas, pues un pensamiento que se comprende plenamente en su necesidad posee una fuerza irresistible de impulsión”.

Internet es un medio en el que la información que emana de él parece forjar convicciones, cuando en la inmensa mayoría de los casos forja opiniones.

Una de las mejores formas de abrazar convicciones es leyendo libros, sin duda.

Un ejemplo gráfico de la diferencia…

Si un profesional sanitario monta la de San Quintín en la Comunidad de Madrid, va asambleas y manifestaciones, porque le van a bajar el sueldo 200 euros con el tema de las 37.5 horas, cuando nunca ha querido saber nada acerca de ese proceso privatizador de la Sanidad que lleva teniendo lugar desde 2003… aun pareciendo que tiene convicciones, tiene solamente opiniones. Se trata de un levantamiento perfectamente legítimo, pero oportunista. La satisfacción de su demanda significa el cese de su actitud.

Lo peor de una convicción profunda es que cuando la abrazas, te conviertes en su esclavo.

Vivir con convicciones profundas SIEMPRE es caro. Se paga con dinero y también con trabajo, con bienestar, con las relaciones personales y con aislamiento.

Si en algún momento una convicción profunda está saliendo barata o gratis se debe dudar de que se trate de tal.

Abstenerse de tener convicciones profundas los que tengan deudas con cualquier entidad financiera o cargas de cualquier tipo.

Un sistema que genera deudas es un sistema que genera sometimientos.

Nuestro modelo de sociedad, por ejemplo, está diseñado para que sientas la necesidad de vivir de una manera o de adquirir una serie de bienes que te generan deudas ("El consumismo es un sistema piramidal que se mantiene gracias a tener al de abajo sometido, pero contento, esperando su oportunidad de poder ascender un escalón”. Paco Roca), con lo que te la podrán clavar una y otra vez diversas cadenas de mando (laborales, sociales) sin que chistes.

Al hecho de intentar no sucumbir ante los que invisiblemente te intentan infligir la deuda económica y ante los penetradores laborales y sociales es a lo que se conoce como dignidad.

La dignidad y las convicciones profundas guardan relaciones directamente proporcionales.

Convicciones profundas las hay de muchos tipos. Tener convicciones profundas no significa ser de izquierdas. También hay convicciones profundas de derechas.

Me leído un par de libros que ayudan a construir un par de convicciones profundas, que entre sí tienen mucho que ver.  

Uno es “Hay alternativas”. Disponible en la librería por 10 euros o aquí.

Yo creo que alguien que quiera opinar con un mínimo de propiedad sobre la crisis actual, debe leer este imprescindible libro.

Si después de leerlo, alguien sigue pensando que para salir de la crisis no nos queda más remedio que hacer lo que estamos haciendo y que no se puede hacer nada más, que me lo diga que se lo pago.

El otro es “La Refundación de la Atención Primaria”.

Está disponible gratuitamente aquí.

Probablemente no es un libro perfecto.

En primer lugar es doloroso ver eso de Cátedra UPF-SEMG-Grünenthal de Medicina de Familia y Economía de la Salud. (Grünenthal es una empresa farmacéutica). Aunque sea algo ya común en nuestro tiempo, esta perversión de la Universidad es algo a lo que no me acabo de acostumbrar.

En segundo lugar al libro le falta un poco de hilo. Se nota que algunos capítulos, en mi opinión, están un poco metidos con calzador.

Pero es un muy buen libro. Sobre todo para los que estamos comenzando a comprender la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria.

El libro cuenta con un par de primeros capítulos acerca de aspectos generales, introductorios y comparativos de la Atención Primaria en relación al Sistema Nacional de Salud muy buenos. Luego un completo análisis con datos, que muestra el descrédito entre los estudiantes de Medicina que eligen, de nuestra especialidad. Un par de capítulos acerca de la prescripción farmacéutica y del gasto farmacéutico. Un interesante texto como caso clínico comentado de Juan Gérvas y Mercedes Pérez. Y para terminar una mirada al futuro de la especialidad, a nuestro oficio y a la innovación, muy bien escrito, por Francisco Hernansanz.

No sé si quedó el libro que se pretendió que quedara, pero resulta un texto que recomiendo con fervor a médicos de familia, sobre todo jóvenes, sobre todo al borde de dejar la especialidad. Es necesario que se socialicen las tristezas de estos médicos, para atraerlos al redil de nuevo, y nuestro oficio pueda tener así recorrido en el futuro.

Algunos pequeños fragmentos dicen así:

“¿Quién quiere una Atención Primaria mejor? Seguramente sabemos quiénes deberían desearla, pero el problema es que la mayoría interesada aún no se ha enterado. Y entre su silencioso desconocimiento solo se escucha la voz de la Atención Primaria y sus descontentos”. Ricard Meneu y Salvador Peiró.

“No es tiempo de lamentos para la Atención Primaria, hay que ocupar espacios. No se trata de criticar a los hospitales; toca desarrollar el propio potencial. También de las sociedades profesionales depende que la magnífica potencialidad del rol de gatekeeper se desarrolle o que se quede en mero San Pedro, el guardián de las puertas del Cielo de la atención fragmentada”. Vicente Ortún.

“Ahora, en época de crisis, cuando más necesaria es la reencarnación de la Atención Primaria, volvemos a defraudar al primer nivel asistencial, al contrario que en otros países, donde la apuesta por el médico general es aún mayor tanto en el ámbito académico (estudiantes de Medicina con un médico de cabecera como tutor durante los años de grado tal y como acontece en Maastricht (Holanda)) como en el de gestión de recursos (80% del presupuesto sanitario en manos de consorcios formados por los médicos de cabecera que contrarían servicios de hospitales y especialistas); a todos se nos viene a la cabeza el Reino Unido”. Francisco Hernansanz Iglesias. 

“La comorbilidad es imperceptible para aquel que fracciona al individuo en la consulta en dependencia de su área de superespecialización y suele tener un mismo final: multitud de tratamientos, todos igual de prioritarios en dependencia de la fracción a donde van dirigidos. El médico general-de familia es que al final puede imponer algo de racionalidad a esta esquizofrenia terapéutica-preventiva. La atención clínica y los ensayos clínicos suelen obviar la presencia de comorbilidad. Lo mismo ocurre con las guías de práctica, que están orientadas la enfermedad, no al individuo”. Francisco Hernansanz Iglesias.

“La ocupación incluye una serie de tareas administrativas sencillas, que podrían realizar otros trabajadores, y esto resta prestigio a los médicos de familia, pues el prestigio de una profesión se fundamenta en la escasez y en la insustituibilidad para realizar funciones cualificadas y socialmente valoradas”.  Beatriz González, Patricia Barber y Vicente Ortún.

“Que el número de prescripciones por habitante haya aumentado un 24% en los últimos 8 años, hasta situarnos como el segundo país del mundo en consumo de recetas sin que haya evidencia alguna de que seamos el segundo país más enfermo o el segundo más rico...” Salvador Peiró, Ricard Meneu, Gabriel Sanfélix-Gimeno y Ferrán Catalá-López.

“La Medicina Familiar y Comunitaria ocupaba en 2004-2005 el puesto 38 de 47 especialidades en la elección de plaza, y ha bajado hasta el puesto 44, sólo por delante de las tres especialidades de escuela (en las que no te pagan un salario, si no que hay que pagar por cursarlas) en la convocatoria 2010-2011. En la convocatoria de 2004 hubo 131 médicos entre los 3000 primeros que eligieron Medicina Familiar y Comunitaria. En 2010-2011 sólo 39”.  Beatriz González, Patricia Barber y Vicente Ortún.

“Al Sistema Nacional de Salud hoy lo valoramos como asistencialmente competente, razonablemente armónico, socialmente cohesionador y en el que – pese a la ausencia de estímulos específicos – ha prosperado la excelencia profesional y el desarrollo tecnológico”. Ricard Meneu y Salvador Peiró.

“Al fin y al cabo, el paro y la exclusión, si se manejan inadecuadamente como en la Rusia de los primeros años noventa, pueden llevar a auténticas catástrofes en el estado de salud de la población. 
El contrapunto lo proporciona Finlandia, que durante los primeros años de la década de los noventa consiguió mejorar el estado de salud de su población, a pesar que su tasa de paro se disparó del 2 al 18%”. 
Vicente Ortún.

“Con autononomía cabe plantearse un cambio radical en los contenidos y organización de los centros de salud: el financiador establece el "qué" y el "cuánto"; corresponde a los centros el decidir el "cómo"”. Vicente Ortún.

“Garantizar "la inmortalidad" lleva al estancamiento de personas y organizaciones. La innovación resulta de la necesidad”. Vicente Ortún.

“Es importante fomentar la dedicación parcial y flexibilidad de horarios en una profesión muy feminizada, y la variedad a lo largo de la carrera profesional de los componentes asistencial, docente, gestor e investigador”. Vicente Ortún.

“Si un grupo de medicamentos no se financia públicamente en Suecia no tiene por qué financiarse en España, especialmente si se considera que España presenta el segundo mayor consumo farmacéutico del mundo, medido en dosis diarias definidas. ¡Sólo Estados Unidos gana a España!”  Vicente Ortún.

“La salud no es un derecho, sino una situación que depende básicamente de la herencia genética del individuo y del contexto sociocultural en que se desarrolle y viva. Nadie tiene “derecho” a la salud, como no tiene derecho, por ejemplo, ni a la belleza, ni a la inteligencia, ni al amor, ni a la felicidad, ni a la bondad. El individuo y las poblaciones no tienen derecho a la salud pero sí tienen derecho a la protección, promoción, prevención y atención clínica, que terminan “produciendo” salud. 
En la producción de salud el sistema sanitario tiene un campo específico, muy valioso, pero limitado a determinadas condiciones “sensibles”. De hecho, se produce más salud desde otros campos, como por ejemplo la educación formal, la justa redistribución de la riqueza, la efectiva implantación de la democracia y de la transparencia en el gobierno público, el ejercicio de una profesión/trabajo en condiciones aceptables y el acceso a vivienda digna con agua potable y sistemas de depuración de residuos”. Juan Gérvas.

[… ] "La enfermera inglesa Florence Nigtingale, “La Dama de la Lámpara” verificó cómo las condiciones de vida poco saludables (hacinamiento, falta de ventilación y pésima higiene) eran la principal causa de fallecimientos dentro de la tropa en los hospitales militares durante la guerra de Crimea.
La función de filtro del médico de cabecera, junto con la existencia de la lista de pacientes (cupo), constituyen dos innovaciones ampliamente reconocidas. La primera por mejorar el valor predictivo positivo del trabajo de los especialistas en el segundo nivel asistencial, prevenir la fascinación tecnológica (costes incluidos), la mayor iatrogenia de ausencia de filtro y ayudar a la sostenibilidad y eficiencia del sistema sanitario, y la segunda (la famosa iguala con varios siglos de historia) por ayudar entre otras cosas a revertir la ley de cuidados inversos. Favorecer traslados, cambios de cupo y dispersión de miembros de la familia entre todos los médicos del equipo (por equiparar cargas de trabajo) atenta contra la longitudinalidad, una faceta a preservar como oro en paño en el médico de cabecera". Francisco Hernansanz Iglesias.  

“Hoy en día la gente conoce el precio de cada cosa, y el valor de nada”. Oscar Wilde. Citado en La Refundación de la Atención Primaria. 



martes, 22 de mayo de 2012

LA PUTA ADAPTADA

Visité un piso tutelado en el que vivían una decena de personas aquejadas de parálisis cerebral ± retraso psicomotor.

Esta iniciativa estaba organizada por una fundación, que tiene entre sus objetivos promover la autonomía y la vida digna de estas personas, dentro de las capacidades de cada uno, en un entorno de independencia.

Con la mejor intención en muchos casos, son tratados en sus lugares de origen por sus familias con excesivo paternalismo, con miedo, o poniendo más el acento en la condición de enfermos que en la de personas.

Esta fundación, aprovechando una distancia sentimental con la que no cuenta la familia, se ocupa entre otras cosas de estimular las habilidades de cada uno para intentar que alcancen una vida más plena dentro de sus importantes limitaciones.

No es nada raro este hecho. Yo, cuando estoy en casa de mis padres a veces también me hago el minusválido, para conseguir que aun casi teniendo treinta años, se me sigan consintiendo algunos privilegios domésticos tan cómicos que me da hasta vergüenza contar.

Hablé con los trabajadores, que me parecieron unos grandes profesionales. Ojalá ejerza yo mi oficio con tal asunción de responsabilidades, tanta identificación con la empresa-fundación y tanta entrega a los pacientes como ellos.

Me sorprendió (y ya este hecho delata una anormalidad) que trataran con naturalidad algunos aspectos vitales que irremediablemente tienen lugar en la vida de cualquiera, enfermo o no.

Uno de ellos era el sexo.

 - Les llevamos de putas de vez en cuando – me dijeron.

Una situación parecida reflejaba una peli que vi, de la que no recuerdo el título.

Notaron que me escandalicé un poco y me explicaron:

- ¿Tú has visto lo jodido que resulta encontrar un trabajo a los 55 años? Pues mucho más jodido es encontrar una mujer con la que tener una relación y relaciones a esa edad. ¿Y tú ves lo jodido que es encontrar un trabajo a los 40 años si tienes parálisis cerebral? Pues mucho más jodido es encontrar una mujer con la que tener una relación personal y relaciones sexuales con ella.

Visto así no parecía tan descabellado.

Normalmente llamamos a una misma mujer para que venga a hacer los servicios – dijeron-.

- ¿Es como una puta de cabecera más o menos? – pregunté-.

Bueno, es más bien una puta adaptada. Nos cobra 10 euros más que el servicio convencional por las peculiaridades.

Imaginaba que se podría dar la circunstancia, de que ahora con los recortes, visitara más el piso la prostituta que el médico de cabecera. Por otro lado estaba seguro que ella curaba mucho más que nosotros.

En todos los trabajos se podía encontrar una manera de hacer un servicio a la comunidad, y eso me reconfortaba. A la vez imaginaba en qué peculiaridades asentaba ese plus de 10 euros, y eso me desasosegaba.

- ¡Qué putada es ser paralítico cerebral! -pensé-. No sólo tienen que hacer frente al nuevo copago de las medicinas sino que también tienen que copagar a la puta.


Al final de la visita, agradecí efusivamente todas las atenciones y explicaciones recibidas y me despedí. Ya en el portal, me paré un segundo y me pregunté:

-  ¿Y cómo y quién satisfará los deseos de las mujeres del piso?

miércoles, 16 de mayo de 2012

EL ARGENTINO

Estaba en un cibercafé remoto, en la remota India, en la remota ciudad de Jodhpur.

El wifi del hostel no funcionaba (lo que siempre pasaba en ese país) y me mandaron a un centro cultural cercano que había subiendo la calle.

Entré y estaba una profesora dando clases de baile a las pupilas, en la sala de ordenadores.

Me senté y sembré el revuelo entre las niñas, por ser extranjero.

Me miraban con el inocente indisimulo con el que miran los indios, y comencé a hablar con ellas.

Me dijeron que estaban aprendiendo a bailar. Les dije si sabían alguna bailar alguna canción en castellano (estaba pensando en Macarena o Aserejé o algo así) y empezaron a contonear las caderas inapropiadamente para ser menores de edad, mientras cantaban: loca, loca, loca... como Shakira.
En esto entró un chico, habló con la dueña en un perfecto inglés y se sentó en el ordenador de al lado.

Nos miraba con cara amigable y aunque me despistaba el hecho de que hablara inglés correctamente, me parecía que tenía cara de hispanohablante.

Las caras y las lenguas guardan algunas relaciones proporcionales. Por ejemplo, si tú tienes cara de español no puedes hablar inglés bien así como así, se te tiene que poner antes un poco cara de inglés para que puedas hacerlo. Igual pasa con los guiris que vienen a España. Esto a veces está motivado por elementos formales y carentes de todo misterio sobrehumano. Un inglés, si quiere hablar andaluz, se pondrá moreno en lo que vive en Andalucía y cuando sepa, no parecerá ya inglés con ese color de piel.

Los idiomas, asimismo, definen algunos rasgos en la anatomía de los que los hablan. Por ejemplo, para hablar lunfardo (argentino) es preciso tener los labios de una manera singular, el superior describiendo una curvatura imperceptiblemente mayor que el inferior.



Para hablar inglés y pronunciar algunos sonidos hay que tener un paladar, una lengua y unos dientes colocados en posiciones especiales. Si no, es imposible pronunciar bien two, o definitely o emitir bien las diferencias entre dessert o desert.

Para hablar bien catalán siendo joven, por ejemplo, hay que llevar gafas de pasta.

Tan evidente me resultaba esta hipótesis que yo sabía que aquel tipo podía ser castellanoparlante, aunque me contradecía el high level.

Le pregunté y efectivamente lo era. Era argentino.

Me contó que llevaba 12 años trabajando y viviendo en Irlanda.

Comenzamos a hablar interrumpidamente mientras no dejábamos de mirar nuestros ordenadores, con las preguntas típicas de los mochileros. Cuánto tiempo llevas en la India, dónde has estado, adónde vas a ir, cuánto tiempo estarás en total... Describes los sitios en los que has estado, le preguntas sobre sitios donde ha estado él a los que quieres ir tú... La mejor guía de viajes siempre está en estas conversaciones.

Luego, si hay tiempo y ganas, se pasa a un segundo nivel, el personal. Que por qué India, dónde vives, en qué trabajas... y todo eso.

Es bastante fácil cuando viajas conocer a gente con la que poder mantener conversaciones livianas de este tipo. He conocido a grandes personajes de esta manera. Son minividas. Vidas que pasan delante de ti en 5 minutos, en la parada del bus, esperando en una cola, en un viaje en tren. A veces me da la impresión de que esas vidas tienen mucho más contenido que la vida de gente que he podido conocer durante, no 5 minutos, sino 5 años. Quizá sea porque esas vidas no te sobresaltan por lo que conoces de ellas, sino por lo que desconoces. Y no las aprecias por lo que sabes, sino por lo que no sabes.
Me recuerdan esos encuentros a esos pacientes a los que ves una vez, 5 minutos, en una consulta de un Centro de Salud haciendo una sustitución, en una guardia en urgencias, que no los vuelves a ver y que sin embargo no olvidas en toda tu carrera profesional.

Era bastante simpático y agradable aquel argentino. Es, por otro lado, difícil encontrar a un argentino que no lo sea en el cuerpo a cuerpo.

Me contó que estaba con una diarrea impresionante, que iba a modificar la ruta que tenía prevista por ese motivo.

Le pregunté un poco y le dije si no había tomado algo y me dijo que sí.

Fue hablando más y yo le fui haciendo algunas preguntas. Joder, yo soy médico y qué menos que poder ayudar a alguien con problemas de salud incapacitantes a tantos kilómetros de casa.

Me dijo que ese día, por ejemplo, había ido 17 veces al baño.

Luego me confesó que se había tenido que venir desde su penúltimo destino alquilando un coche particular y un chófer, habiendo pagado 70 euros (eso es mucho en India) para evitar el transporte público, dada su incontinencia.

Yo me alarmé y comencé a profundizar en la anamnesis. El proceso venía de largo, 3 semanas. Debía ser serio el tema, pues había ido a un médico primero de su aseguradora, luego a otro indio, que le había puesto un antibiótico, que luego le había cambiado por otro, cuando vio el cultivo.

Pensé que aquel chico necesitaba mi ayuda. Que le había venido dios a ver al encontrarse conmigo.

(Curiosamente tres días antes estaba en un locutorio y oí hablar a otro argentino por teléfono, contándole al médico de la aseguradora un proceso de fiebre, tos y dolor costal que había tratado erráticamente con amoxicilina-clavulánico, al que ofrecí mi ayuda. Estuve historiándole mal que bien, en medio de una calle atestada de vacas y rickshaws, y le propuse tomar una semana de levofloxacino. Quedó muy agradecido el señor. Fuimos a una farmacia a comprarlo y me identifiqué como médico para ver si me daban los fármacos. El farmacéutico desoyó todos mis esfuerzos formales y me dijo: ¿Cuántas quieres? Y le dije: 7. Sacó un blister, me cortó 7 pastillas con las tijeras y me cobró algo más de un euro al cambio).

Yo veía que era un proceso lleno de inconsistencias (nunca mejor dicho) para una diarrea. No me quedó más remedio que justificar mi insistencia diciendo que era médico.

No le pregunté si quería que yo le ayudara o si quería que le preguntara para ayudarle, en el contexto de esa conversación informal. Me parecía petulante.

Después de un rato el chico me dijo que era VIH.

Moraleja.

Esa persona, que no conocía de nada, no quería decirme que era VIH, y mi insistencia bienintencionada lo motivó.

Cuando queremos ayudar a alguien nunca consideramos si el otro quiere que le ayudemos.

Saber si el otro quiere que le ayudes o no, sin que se dé la ocasión de preguntar directamente, es difícil.

A veces da vergüenza preguntar si alguien necesita ayuda médica en estos casos, porque parece que se está fuera de sitio haciéndolo.

Ante esta duda, no sé por qué, siempre pensamos que es mejor ayudar que preguntarle, aunque ayudar sin que él quiera ser ayudado también esté fuera de sitio.

martes, 8 de mayo de 2012

DUODART: UN FÁRMACO QUE SABE A SALMÓN AHUMADO.


“Las innovaciones terapéuticas en Medicina son como las novelas. Lo más fácil es que una novedad editorial, aunque te la presenten como un grandísimo libro, no llegue a nada dentro de dos, cinco, diez años... y no ocupe ningún lugar en la historia de la literatura”. Yo.


Recuerdo aquellas semanas con nitidez.

Un nuevo orden se imponía. La buena nueva se transmitía de boca en boca entre los profesionales sanitarios.

Para que este tipo de jugadas salgan redondas, a parte de untar bien a los especialistas hospitalarios hay que dar un poco de aceite a los médicos de cabecera, que al final son ellos los que harán las recetas subsiguientes, y no se puede dejar que un médico se vaya a (in)formar por su cuenta, no sea que descubra que y la vayamos a cagar.

“Si les damos unas nociones al principio, malo será que vayan a dedicar un rato más adelante a perder el tiempo en algo como esto”. Los de la Industria Farmacéutica saben que se puede dar el caso de que los médicos no estudiemos mucho, porque ya tenemos bastante con lo que tenemos. Además no somos muy buenos en eso de cuestionar la realidad. Saben que si hemos llegado hasta donde estamos lo hemos hecho a base de muchos sometimientos.

Con los especialistas hospitalarios en general hay menos problemas. Suelen ser bastantes condescendientes con las innovaciones terapéuticas. Si no lo son se les da un poco de aceite también. Lo importante, de todas maneras, es dársela al que manda en el servicio. El hospital es un estamento jerárquico. Si el jefe dice que esto es así, ya puede el residente o el adjunto joven decir que no lo es, que lo acaba siendo por huevos.

Los hospitales no funcionan como los Centros de Salud o la Atención Primaria, que somos una panda de descarriados, cada uno de nuestro padre y de nuestra madre. En este caos aparente, la existencia de disidentes es más probable.


También conviene usar otro par de técnicas.

Una es la unidireccionalidad. Es decir, cuando vamos a hacer un lavado de celebro sobre un fármaco, uno habla y se sube en una tarima (que es flotante y no sólida, aunque eso no se vea) y los demás callan y escuchan. El turno de ruegos y preguntas ocupa 10 minutos, la charla 50. El turno de ruegos y preguntas es para eso, para un ruego o para una pregunta, pero para nada más. No es para realizar una reflexión o para presentar una discrepancia o para denunciar un abuso. Si lo haces te dirán que eso está fuera de tono, que no tienes educación, que no es el sitio ni el lugar (¿y cuál lo es?).

Otra es la cronología oportunista. El momento en el que se hace la campaña es clave en este tipo de negocios. Es muy importante hacerla bien al principio cuando el auditorio no conoce nada del fármaco, no ha podido digerir ningún estudio, ni siquiera leérselo, ni siquiera tener conocimiento de su existencia; cuando el fármaco no se ha puesto en el mercado y no se han notificado los primeros efectos secundarios, cuando ningún Boletín Farmacoterapéutico se ha pronunciado aún.

Así no hay debate posible, ni ruego ni pregunta.

Otra técnica a reseñar es la amnesia. Las derrotas se convierten en victorias si el auditorio es amnésico. Si después de que fracasara la única experiencia de gestión privada sanitaria en España (ya conocíamos del Reino Unido que son un fracaso) en Valencia (Alzira), donde se tuvo que socorrer con dinero público, no se dice nada, pues se extienden estas prácticas a la Atención Primaria en la misma Comunidad Autónoma y se implantan en la Comunidad de Madrid y en Castilla La Mancha, como si tal cosa. O si después de que Francia retirara de la financiación la Dronedarona no se les hace ver públicamente a los que tan gallitos se ponían defendiendo las bondades del fármaco, que no tenían razón, poco valor tiene la discusión primera.

Recuerdo aquellas semanas con nitidez.

Un nuevo orden se imponía. La buena nueva se trasmitía de boca en boca entre los profesionales sanitarios.

Había que redefinir urgentemente los criterios de derivación de la HBP (Hipertrofia Benigna Prostática).

Cursos de ecografía uroilógica de una semana o ¡un día! proliferaban para que los médicos de familia aprendieran a dominar una técnica que se tarda meses o años en dominar y que nunca iban a usar. Los que lanzan las campañas de marketing saben que en buena parte de los corazones de los médicos de familia late un especialista hospitalario en ciernes.

Jugar a ser radiólogo por un día es una progresión de jugar a los médicos. Es la versión para adultos.

Quedó claro quién es el que marcaba la agenda y la hoja de ruta en el Sistema Nacional de Salud.

Expertos urólogos se apresuraban por explicar las bondades de un nuevo fármaco, Duodart, que no era nuevo, sino una asociación de dos ya existentes, pero más cara.

Después de estos eventos, se movía el bigote apresuradamente, mientras el aceitillo (ése es uno de los tipos de aceites de los que hablaba antes) del salmón ahumado caía desde la comisura. Es la norma que después de este tipo de publicidad engañosa camuflada de sesión clínica para los médicos, se invite a la clientela a un buen ágape que lime las imperfecciones del discurso.

El otro tipo de aceite es el que aplican para clavársela a las arcas del Sistema Público de Salud.

La redefinición de criterios de derivación de la HBP se hacía con este objeto, para introducir este párrafo que pasa desapercibido en el interior de las 50 páginas.

"Es un hecho destacable que en el estudio CombAT la terapia combinada con dutasterida y tamsulosina presentó una mejoría significativamente mayor de los síntomas que cualquiera de las monoterapias (ya sea con tamsulosina o con dutasterida) desde el 9º mes de tratamiento. Lo mismo ocurrió con respecto al flujo urinario máximo. Esta evidencia nos ha llevado a proponer en el algoritmo del tratamiento médico de HPB, la combinación con dutasterida y tamsulosina como elección en pacientes con IPSS moderado (8-20), volumen prostático grande al tacto rectal y PSA > 1,5 ng/ml. Los efectos secundarios más frecuentes que pueden aparecer con los inhibidores de la 5α-reductasa son principalmente de la esfera sexual y debidos al bloqueo hormonal que realizan: disfunción eréctil (5-7%), disminución de la libido (3%), reducción del volumen eyaculatorio o trastornos en la eyaculación (1,5-2%) y ginecomastia (1,3-3%)."

El folleto está firmado por SEMFYC, SEMERGEN, SEMG, uséase, las sociedades científicas más importantes de la especialidad.

En la contraportada, desconozco si para ocupar un lugar privilegiado o esconderse, dice: Patrocinado por GSK (GlaxoSmithKline).

¿Quién comercializa Duodart? GSK... ¡Coño, qué casualidad!


El Boletín Farmacoterapéutico navarro (un grupo que escribe unas hojas parroquiales muy rigurosas, que casi es palabradediostealabamosseñor) apunta, de más a menos:

CALIFICACIÓN: No supone avance terapéutico.

FRASE RESUMEN: La asociación dutasterida/tamsulosina presenta una eficacia similar a dutasterida sola y más efectos secundarios.

CONCLUSIONES:

1. La asociación está indicada en el tratamiento de los síntomas de moderados a graves de la HBP y para la reducción del riesgo de retención aguda de orina y cirugía en estos pacientes.

2. En el único estudio publicado, la asociación no ha conseguido demostrar su superioridad frente a dutasterida en monoterapia en la reducción de riesgo de retención urinaria aguda o necesidad de cirugía.

3. Las reacciones adversas fueron más frecuentes en el grupo tratado con la asociación que en los de monoterapia. La incidencia de insuficiencia cardiaca fue mayor en los pacientes tratados con tamsulosina sola o combinada y las alteraciones en la eyaculación y la disfunción eréctil fueron mayores entre los pacientes que recibieron dutasterida sola o combinada.

4. La FDA ha emitido una alerta en la que advierte que los inhibidores 5-alfa-reductasa pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata de alto grado.


El coste de la asociación es mayor que asociar fármacos de la misma eficacia que los presentes en Duodart, por separado.

No necesita visado de inspección.

Por lo tanto, se presenta al nuevo fármaco como un gran logro y resulta que no sólo es que no lo sea, sino que las características del fármaco no le dejan lugar prácticamente en la práctica clinica.

Pero resulta que en estas semanas, cuando escribo para presentar la derrota y el fracaso de Duodart como un ejemplo que los médicos no debemos olvidar, conozco que los urólogos lo siguen prescribiendo con fruición.

Lo que es una victoria no es más que otra derrota, de esta manera.

Lo cual supone una derrota doblemente dolorosa y humillante.