martes, 21 de febrero de 2012

PRÓTESIS

La primera vez que te ausculté me llamaste la atención por lo caquéctica y por la voluptuosidad de tus senos, por contra. La imagen de una persona a punto de fallecer con dos prótesis mamarias era un signo de nuestro tiempo al que no estaba acostumbrado. Esa imagen me parecía trágica y desasosegante. Siempre me había preguntado qué se hacía con esas prótesis cuando una paciente se iba, igual que qué se hacía con el DNI de un fallecido. Pensaba lo mucho que el tiempo podía deteriorar un cuerpo muerto y lo poco que podía hacerlo con las prótesis y los DNI, ambos plastificados.

lunes, 13 de febrero de 2012

LA TRISTEZA ES UNA ENFERMEDAD DE DECLARACIÓN OBLIGATORIA

Publicado en AMF joven.


Te escribo porque ayer te vi en el periódico. Lo cogí de casualidad, para abanicarme por la ansiedad. Bajé a por (diaze)pan y a por suero hiposódico.

Desde que soy residente, los días que estoy saliente, tengo como resaca, de tanta insuficiencia cardiaca. Cuando teníamos dieciocho, ¿recuerdas?, nos gustaba el trasnocho, porque le dábamos al calimocho. Ahora también veo amanecer y me he comprado un neceser.

Salías muy guapa con el uniforme de la ONG. Yo en el hospital estoy un poco demodé. No te puedo echar en cara que te fueras, pero sí que me olvidaras, y me dejaras con el piso en esta crisis financiera y este grado III del alma con escaras.

Yo sigo aquí, ya ves, haciéndole a la vida el ABC, cambiando el mundo a mi manera, desde tu sala de espera. Me hubieran gustado las taquicardias, de besarnos en los biombos, yendo de quilombo en quilombo, por querer dormir juntos en las guardias.

Me acuerdo de los años de la facultad. Robándote los azucarillos. Haciendo disecciones y novillos. Y manifestaciones por la sanidad.  Soñábamos con ir a Alma-Ata, ya antes de comprar la bata; soñábamos con interraíles, entre neutropenias febriles. Entre las bombas de sodio- potasio, de las guerras civiles. Entre músculos estriados, lisos y de gimnasio. Entre el comienzo de la patología, y el de la hipocondría. Y comíamos bocatas y patatas fritas grasientas. Y tabletas de chocolate y katovit. Y compartíamos camas de noventa,  en las pensiones sin suite.

 Y  sin ti va pasando ya media vida, que es una vida (a) media(s); entre respiraciones asistidas, suspiros de tragicomedia. Entre champús anticaída. Entre muertes recurridas. Entre intentos de calcular, la biodisponibilidad de la soledad. La excreción fraccional del médico eventual. Entre intentos de rebañar, los recuerdos impetignizados que me has dejado. Con esta parálisis residual que llevo fatal. Soy un minusválido social.
Quiero ser tu dosis de rescate, para que no agarres el petate.
¿No ves que yo también soy un hombre en vías de desarrollo?

 

lunes, 6 de febrero de 2012

LA MUJER COMO VÍCTIMA SINGULAR DE LA MEDICALIZACIÓN: CARTA A UNA MUJER QUE ERES TÚ


Si eres una mujer sana y te vas a hacer una revisión ginecológica todos los años…Si te hacen citologías, ecografías ginecológicas, mamografías anuales para descartar que tengas algo, sin tener ningún síntoma… debes leer lo que sigue, porque estás en peligro, te estás exponiendo a un riesgo innecesario… y te estás convirtiendo en una enferma sin serlo.

Si no sueles hacer estas prácticas deberías leerlo para saber por qué no lo debes hacer y para decírselo a las mujeres que conoces que lo hacen.