miércoles, 14 de noviembre de 2012

(JU)ANA LA LOCA #noalcierredeLaPrincesa



Si viera una persona que no vive en España esta foto, pensaría que la arriba firmante es una doctora flanqueada por otros dos sanitarios, que en el pase de visita se halla firmando el informe de alta de un paciente antes de hablar con las familiares, que aguardan rubias e impacientes el veredicto. El veredicto en Midicina se llama diagnóstico. La penitencia, tratamiento. 

La mujer que podemos ver en primer lugar podría ser una avezada residente que está atenta para ver si la adjunta manda al paciente a casa con una quinolona de amplio espectro y tiene la oportunidad de disentir a favor de una cefalosporina de 2ª o 3ª generación. 

El sanitario varón que queda en primer plano está pero no está. Disimula con su presencia y cuerpo; pero en el fondo, cabeza y mirada está pendiente de otra cosa. Tiene ANAs + (Botella y Mato).

Resulta, sin embargo, que la señora que firma a la vez que se sustenta sobre un muy elegante tacón es la alcaldesa de la capital de España. Firma una petición para que no se desmantele el hospital dentro de un plan de privatización de la provisión de los servicios sanitarios. Este proceso está capitaneado por el presidente de la Comunidad Autónoma a la que pertenece la ciudad de la que ostenta la representatividad (Ju)Ana, de su mismo partido. 

También pertenece al mismo partido el expresidente del Gobierno, Jose María Aznar, que a su vez preside una fundación de reflexión y acción de profunda raig(h)ambre neoliberal. Esta fundación, entre otras actividades, tiene a bien emitir continuos ataques contra los servicios públicos que conforman eso que cuando existía daban en llamar el «Estado del bienestar». Hace unos meses el gobierno (del mismo partido) le encargó a esta fundación un informe sobre algunas medidas de retroceso sanitario, comenzando por el copago farmacéutico. Dicho informe nunca vio la luz pública. Hoy el copago farmacéutico está instaurado en España. Resulta que Jose María Aznar es el marido de la alcaldesa. 

Parece ser que (Ju)Ana la loca estaba cenando con sus amigos en el barrio de Salamanca (La Recoleta madrileña). Hacía un par de semanas que no los veía porque el finde pasado había estado de spa en Portugal.  Borja Mari sufrió un percance que requería varios puntos de sutura. Acercóse al hospital más cercano. Desconoce el que escribe si tuvo que abonar la asistencia por ingresar más de 100.000 euros anuales, en cuyo caso, con las últimas reformas del sistema sanitario promo-vidas por el partido en cuestión, estaría Borja excluido del Sistema Nacional de Salud. De nuevo podemos observar un claro ejemplo del concepto que tienen estos mandamases de la sanidad: adiós Alma Ata, hola Boi-Ruiz: el que tenga dinero que se la page y la sanidad es cosa de cada uno, no del Estado. 

A la salida del hospi los trabajadores allí concentrados la reconocieron.

La Princesa no había recibido una visita tan ilustre desde la de Andrés Pajares

Le piden a Ana que firme y la tía no se corta. Va y firma. También lo hace su yerno, Alejandro Agag, otro magnate del neoliberalismo y el mundo empresarial. 
Es díficil interpretar este gesto. Uno no sabe si es uno de estos ademanes punkis tipo Esperanza, propios de la derecha liberal; si es por un enfrentamiento entre facciones (familias, es decir) dentro del partido o si es por puro desconocimiento que se filtra a la realidad. 

Resulta que la mujer que ocupa el lugar más cercano a cámara en la foto no es residente, sino probablemente celadora y es casi seguro que la escena se desarrolla bien entrado el turno de noche. Por la noche la gente suele tener que sacar una chaquetilla. Uno sabía cuándo había llegado la madrugada a la urgencia en el momento en que tenía que echar mano de un pijamita o una chaquetita o una bata de cola larga de las que se les da a los pacientes. Esta compañera ha optado por un forro polar mientras que la otra cuya cara queda oculta, opta por la bata. 

Hace poco reparé, porque me lo dijeron y yo no me había dado cuenta, en que en los servicios de urgencias no suele haber ventanas, para que los profesionales trabajen «como máquinas», sin influencias externas que puedan condicionar sus senti/rendi- mientos. No hay sol, ni lluvia, ni noche, ni día, todo es lo mismo, una cadena de montaje. 

Un buen símil del mundo hacia el que vamos.

Un mundo, que después de ver este gesto de la firma de (Ju)Ana Botella, cada vez entiendo menos. 

2 comentarios:

su sun dijo...

Inspirador tu blog !

MILENA dijo...

Hoy al leer el periódico me he dicho: vale, quizás sirvió de algo lo que algunos protestamos. Pero es sólo una batalla y queda mucha guerra. La Princesa es sólo una cortina de humo, la punta del iceberg. No debemos pararnos ahí porque la sombra de CAPIO es alargada. Bravo por tu blog! En todos sus aspectos.