martes, 20 de noviembre de 2012

¿CUÁNTO CUESTA TU DIGNIDAD?


El Gobierno de la Comunidad de Madrid está intentando dar el zarpazo definitivo al Sistema Público de Salud. 

De modelos sanitarios de provisión pública Vs privada ya se ha hablado mucho estas semanas. Tanto, que duele la cabeza de tantas palabras. 

Queda meridianamente claro, en mi opinión, que no hay ninguna ninguna razón técnica ni profesional (salvo el enriquecimiento ilícito, a costa de un bien público) para apostar por un tipo de sistema sanitario que introduzca a la empresa o a la iniciativa privada en él. 

De esta afirmación se deduce que el Gobierno de la Comunidad de Madrid miente y manipula cuando afirma lo contrario. 

Es importante reseñar, como hace Vicente Baos, que lo que se haga en Madrid va a servir de molde para el resto de Comunidades Autónomas. Extremadura, Castilla y León y Castilla La Mancha (aunque en ésta el proceso ya está muy avanzado) serán las inmediatamente siguientes.

Los que hemos vivido en varios sitios sabemos que un proceso tal no tendría resistencia suficiente para ser parado en esas Comunidades Autónomas, por una serie de razones que no vienen al caso. 

Pero Madrid es diferente, por otra serie de razones que tampoco vienen al caso y que no son objeto de esta disertación.

En Madrid hay en estos momentos un notable movimiento de resistencia en marcha, que impulsa a creer que se puede con ellos. 

En este sentido, nos encontramos en un momento crucial del proceso. El movimiento ciudadano (integrado por pacientes, ciudadanos y profesionales) ha demostrado ya el músculo en la calle y en los encierros en los hospitales. Los que mandan lo saben y se están empezando a poner nerviosos, aunque su estrategia de siempre ha sido «hay que llegar a acuerdos», «diseñaremos un marco para hablar con los profesionales», «voluntad conjunta», «voluntad de diálogo» y tal... para enfriar las resistencias y luego hacer lo que les da la gana un poco más adelante. 

El momento de la verdad está cercano. Creo que desde ese movimiento de calle y de hospitales se han hecho las cosas muy bien y eso es lo que nos ha posibilitado llegar a donde estamos. Y donde estamos es la convocatoria de huelga.

Los sindicatos SATSE, CC.OO., Amyts, CSIT-UP, UGT y USAE la convocan para los días 26 y 27 de Noviembre y 4 y 5 de Diciembre. La Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM) convoca huelga indefinida de lunes a jueves a partir del 26 de Noviembre. 

En el éxito o fracaso de estas convocatorias nos jugamos el fracaso o el éxito de la protesta. Y el éxito en la protesta (batalla) nos llevará probablemente a ganar gran parte de la guerra. El fracaso nos llevará a perderlo todo. Todo incluye incluso la oportunidad de recuperarlo más adelante. 
Pero nunca ciudadanos, pacientes, profesionales de distintas categorías y ámbitos sanitarios, colegios profesionales, docentes, facultades, investigadores, sindicatos, sociedades científicas... habíamos estado tan unidos y tan de acuerdo en que ya basta. 

Hay que hacer la huelga. 

Las razones para no hacerla son el dinero y el miedo a la represalia en el ámbito de trabajo. 

Los ámbitos sanitarios son más relajados y respetuosos con los derechos de los trabajadores, de momento, que los de las empresas. Las circunstancias son tan adversas y hay tantos motivos que nadie razonable, aunque sea un «jefe de servicio» o una «directora de enfermería», pueden no comprenderlo. 

Si aún después de esta reflexión se sigue con miedo, hay que pensar que quizá dentro de un par de años ya no estés trabajando a las «órdenes» de ese jefe de servicio ni de esa directora de enfermería sino que estés trabajando a las órdenes de Capio o de Ribera Salud. Yo lo pienso y me entran ganas de vomitar. 

Cuando pienses en los pacientes de ese día, date cuenta de que hay servicios mínimos y urgencias, y cuando pienses en tus compañeros reflexiona acerca de que nadie se va a beneficiar más de las consecuencias de que tú hagas la huelga que tus pacientes y tus compañeros. Y sobre todo cuando te dé por pensar en los pacientes y en los compañeros, cambia de registro y piensa en el careto de Lasquetty y de Ignacio González.

En cuanto al dinero... Piensa el esfuerzo que te ha costado tu formación; el dinero, esfuerzo y sangre que ha costado la Sanidad Pública.

Si crees que el dinero no es un obstáculo para hacer la huelga piensa en si la harías si no perdieras nada de tu sueldo por hacerla. Perderás una minucia ahora pero ganarás mucho más en el futuro cuando la Sanidad siga siendo pública (o tal como la conocemos ahora, si es que se puede seguir considerando Pública).

Cada uno debe asumir su propia responsabilidad en este proceso. Yo soy médico de familia sustituto. Vivo fuera de Madrid pero como hay muy poco trabajo me desplazo a Madrid a trabajar. El sueldo de un día de trabajo de un médico de familia no está mal. Tenemos menos derechos que los demás (no cobramos ni un fin de semana ni un festivo porque siempre nos los escamotean, no cotizamos adecuadamente a la Seguridad Social, nos avisan de un día para otro anulándonos lo que teníamos o dándonos algo, nos pasamos largas temporadas al verlas venir...) y afrontamos la deslocalización de los médicos de familia pagando, pasando el día en la carretera de aquí para allá y perdiendo poder adquisitivo (si no vives en Madrid, tienes que ir donde te den trabajo... tienes que pagar un alojamiento donde vayas; si se trata de meses un piso, si son días sueltos hostal, pensión, etc...). Al final, aunque el sueldo de médico de un día no esté mal, tú cobras una miseria. 

En Noviembre cobraré unos 500 euros. En Octubre cobré unos 1200. En Septiembre 700. 

Ahora llega Diciembre y hay mucho más trabajo. El puente de la Constitución y las Navidades. Estoy esperando este mes para poder trabajar un poco más. En Diciembre se amontona todo y hasta Semana Santa otra vez nada. 

En Noviembre no puedo hacer huelga 26 y 27 porque no trabajo. Pero sí el 4 y 5 de Diciembre. La haré, salvo que me toque de servicios mínimos o salvo que las primeras jornadas de paro sean un éxito y la Consejería tenga que dar marcha atrás, con lo que se seguro se desconvocarían. 

El 4 y el 5, además, doblaría. Trabajaría mañana y tarde. 4 jornadas (120 euros cada una porque nos retienen solamente el 2% de IRPF) = 480 en dos días. 3 noches de hostal=90 pavos. En total 570 euros. 

Esto lo cuento para hacer notar que todos perderemos pasta con la huelga. 

Pero da igual.

Mi dignidad cuesta mucho. Al menos mucho más que 600 euros. 

¿Y la tuya?

8 comentarios:

Pati dijo...

Según no sé que indios de Tanzania “La victoria o la derrota sólo los dioses la conocen. Así pues, celebremos la lucha”.
En estos tiempos convulsos tenemos que mantener nuestra dignidad, nuestra alegría y nuestra capacidad para hacerlo juntxs.
¡Un abrazo desde Aragón!

Concha Álvarez Herrero dijo...

Si paramos este dislate,y se mantiene la posibilidad de la equidad, tendremos la mejor extra y el mejor regalo de reyes que nunca pudimos soñar... Gracias por tu entrada.
VAMOS VAMOS

Jose Campos dijo...

Olvidas una tercera (y muy importante) razón para no hacer la huelga: estar de acuerdo con la reforma. Y es mucho más válida que las dos que mencionas.

Roberto Sánchez dijo...

No digo yo que no haya gente en esta postura. Creo que de haberla, esta vez (y sin que sirva de precedente), son minoría absoluta, al menos entre los profesionales y pacientes. Un saludo.

Isabel Martin dijo...

Siento discrepar, pero no consigo entender porque hay que defender el actual modelo de gestión sanitaria, que no puede ser peor para los médicos e indirectamente también para los pacientes.

Lo puedo entender en otros colectivos que puede que vivan muy cómodos así, pero si mejorara la gestión, me da igual que esta sea pública, privada o "mediopensionista".

Lo que si se, es que si existiera mas eficiencia en la gestión sanitaria, o simplemente con que hubiera gestión, no se darían casos como el de mi centro de salud, que por desgracia no es la excepción, donde los médicos vemos 50 pacientes al dia, las enfermeras 5, y el personal de administración son incapaces hasta de enviar un fax porque dicen que no les compete.

Roberto Sánchez dijo...

Isabel, totalmente de acuerdo contigo. La protesta no es para defender el modelo actual, sino para expresar que privatizar la provisión de los servicios no nos traerá otra cosa que más negativas consecuencias. Son los que gobiernan los que no han sabido gestionar bien y en ellos está la responsabilidad. Suya es la obligación de la buena gestión y debemos exigírsela. Traspasársela a una empresa privada no es más que un gesto de incompetencia y ocultos intereses económicos. La privatización no arreglará las deficiencias sino que ahondará en ellas. Todos los que salimos a la calle y haremos la huelga queremos otro sistema, pero de gestión enteramente pública.

afalco dijo...

Puedo estar de acuerdo con todo lo que se comenta aqui, incluso habiendo posturas enfrentadas, pero a la pregunta de cuanto vale mi dignidad... pues prácticamente nada se ha ido mermando gracias a perder muchas pequeñas batallas con unos y otros gobiernos a lo largo de treinta años, cuando les pedía a mis colegas que reaccionaran y me apoyaran en la lucha por tal o cual reivindicación y comprobándo que eras "la voz que clama en el desierto"; los mismos colegas que ahora, ya con la guerra perdida, se desmelenan ante el golpe de mano final del enemigo.

Roberto Sánchez dijo...

Querido compañero: puede que hayas perdido la paciencia, o quizá la ilusión... pero por las palabras que escribes no parece que hayas perdido la dignidad, sino todo lo contrario. Dignidad significa «gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse», «excelencia, realce», «merecedor de algo». Si tus compañeros no reaccionaron y no te apoyaron, aquí estamos los demás para hacerlo en este momento. Y así, unos por otros, uno de allí, otro de allá, creo que lo conseguiremos. Los 30 años que tú llevas ya son los mismos con los que yo empiezo. Y quizá sea un poco iluso (menos que cuando empecé, es cierto), pero por las palabras que has escrito en este rincón perdido del universo creo que merece realmente la pena dejárselo todo en estos días que vienen.