lunes, 20 de agosto de 2012

APADRINE SANITARIAMENTE A UN INMIGRANTE SIN PAPELES

El hecho de dejar fuera del sistema sanitario a los inmigrantes ilegales y a algunos otros subgrupos de la población es un hecho muy grave que revela notables deficiencias de las personas que nos gobiernan.

Por un lado, revela una profunda miopía ética y humana, pone de manifiesto que desconocen o que se pasan por el forro (a ellos que tanto se les llena la boca cuando hablan de cumplir y hacer cumplir la ley) la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por ende, la Constitución Española (a ellos que tanto se les llena la boca con la Constitución), en el articulado que hace referencia a la protección de la salud, ya que ésta menciona que acata la normativa superior sancionada en París.

Por otro lado, revela una profunda hipocresía, al ser el partido en el Gobierno el sacrosanto defensor de la vida.

Por otro, revela un profundo desconocimiento de qué es un Sistema Nacional de Salud y cuáles son sus fines y sus medios, al querer sacar del mismo a los que ingresan más de 100.000 euros al año. Se ha pasado, como si nada, de un sistema de cobertura universal a un sistema de aseguramiento, un gran paso atrás en medio año que tardaremos en recuperar mucho tiempo.

Un profundo desconocimiento acerca de qué es la Atención Primaria, cuál es su papel y cuál es su coste, al garantizar la asistencia en Urgencias, mucho más cara y mucho menos adecuada para el caso.

Un profundo desconocimiento de qué es la Salud Pública al permitir que ciudadanos que viven en territorio nacional contraigan o no traten enfermedades transmisibles.

Un profundo racismo, clasismo e ignorancia, al desconocer que los inmigrantes consumen menos recursos sanitarios que los españoles.

Pudiera ser que los que gobiernan sean de veras depositarios de una ineptitud manifiesta por pensar que el dinero que gasta el Sistema Sanitario en este colectivo tiene alguna significancia, respecto a otras reformas que pudieran acometerse.

O pudiera ser, en el caso de conocer estos datos, que lo que tuvieran es una desvergüenza impresionante, pues sería solamente una excusa este momento de crisis para darles una patada en el culo a los inmigrantes y hacer lo que siempre habían querido hacer y nunca se habían atrevido: echarles de España, y en el caso de que no se quieran ir, no sólo dejarlos morir, sino hacer que mueran.

Es una cámara de gas pasiva. Una cámara de gas al estilo contemporáneo.

Y en el medio, los médicos.

La verdad es que institucionalmente la respuesta está siendo más o menos decente, para lo que estamos acostumbrados.

Pero la respuesta no sólo puede ser institucional, sino también individual.

A partir del 1 de Septiembre nos jugamos mucho. Es un momento histórico, de los que se recordarán durante mucho tiempo.

El plan que os presento se llama: Apadrine sanitariamente a un inmigrante sin papeles.

1. Te declaras objetor como médico.

2. Haces una relación de los pacientes de tu cupo que se van a quedar sin atención sanitaria. Clasificas por género y edad.

3. Solicitas a los pacientes de tu cupo por género y edad el apadrinamiento sanitario. Esto consiste en que un paciente comparta su número de Seguridad Social (la SS en este momento) con el inmigrante.

El médico de familia podrá ver al inmigrante ilegal en su consulta sin problemas, sea con cita previa (lo que conlleva colaboración de personal administrativo) o sin ella.

Le abrirá una historia en papel.

Haremos una medicina de verdad, sin florituras, como en el caso de la auténtica Medicina rural. Las densitometrías inútiles las dejaremos para otro momento.

Para pedir una analítica en la que haya que medir parámetros no urgentes (hemoglobina glicosilada, serologías, etc...) se la pedimos con el número del padrino. Cuando estén los resultados los imprimimos y los metemos en la historia de papel. Dejas claro en la historia clínica que esa analítica no pertenece al (ya) asegurado, sino al no universal.

El día que vaya a pincharse el excluido, deberá llevar la tarjeta del incluido. Si le dice algo el pinchador, el excluido le dirá que haga el favor de (com)pincharse.

Si hay que recetar al inmigrante se hará con el número del padrino. Pones medicaciones crónicas como agudas y se nota menos. En observaciones deberás consignar que el fármaco pertenece al programa de apadrinamiento.

Como hay que pagar ahora, el Mojamed tendrá que ir a la farmacia con el Paco. Tendrá que darle el dinero y quedarse a la puerta, como cuando de chavales le dábamos dinero al primero que pasara para que nos comprara la revista porno, porque no teníamos la edad legal, mientras que esperábamos en la trasera del kiosco.

Si el padrino tiene código T1 o T2, con topes máximos mensuales bajos, pues mejor.

Si hay que pedir una placa es un poco más jodido, pues tiene que personarse el paciente. Normalmente no piden la tarjeta. Veremos ahora. Si la necesidad de la placa es apremiante le mandas a urgencias, que no creo que se nieguen a hacerla si la manda un médico.

Con estas estratagemas podremos asegurar una atención básica.

Queda pendiente ver cómo se podría organizar el acceso a pruebas hospitalarias (endoscopia, ecografía...), que depende de la objeción de los médicos que las hagan y de qué va a pasar en los hospitales.

Y sobre todo habrá que ver qué pasa con los ingresos hospitalarios.

¿Qué pasará con un sangrante por varices esofágicas? ¿Qué pasará con la atención a los hijos de los sin papeles? ¿Les dejaremos sin vacunas? ¿Una neumonía con criterios de ingreso en un VIH? ¿Una angina inestable? ¿Una sepsis urinaria? ¿Y un paciente terminal con ascitis? ¿Un paciente con un linfoma? ¿Una mujer con menorragia e importante anemia ferropénica? ¿Qué pasará con un Carcinoma in situ de cuello de útero en una prostituta? ¿No se la conizará? ¿Y con una rectorragia? ¿Le dirás: vete para casa que no te la podemos estudiar? ¿Se les dejará morir como perros en la calle?

Y al final la frase de Juan Gérvas:

“El cumplimiento de esa negación de atención es figura legal penada, especialmente en funcionarios, tipificada como “denegación de auxilio”, y puede llegar a la “omisión del deber de socorro”. Por ello los responsables de PP no dan instrucciones por escrito, pues temen a los jueces”.

2 comentarios:

Jose Luis Quintana dijo...

Hola Roberto, estoy del todo de acuerdo contigo hasta que llegamos al punto 3: el apadrinamiento.
Debemos resistirnos a medidas injustas, faltas de la más mínima inteligencia y dignidad pero... no debemos "torear" la ley.
Si un paciente que le toque pagar el 50% de la medicación no puede ¿buscaremos a uno de farmacia gratuíta que lo apadrine?... ¿cómo lo sabrás?... No podemos ser los que decidamos a quién sí y a quien no... yo por lo menos no quiero.
Pienso atender a los pacientes que lleguen a a mi consulta sin interesarme por sus papeles, en historia electrónica o en papel pero sin intentar convertirme en el fiel de la balanza. Si necesitan analisis o radiografías hablaré con los compañeros para poderlo tramitar... si puedo. Trampear la ley es un camino peligroso... a pesar de estar impulsado por los mejores motivos.
Un saludo
En mi opinión

Anónimo dijo...

De acuerdo en que lo ideal sería actuar dentro de la ley. Otra cosa es ver si va a poder ser, al paso que va la burra http://politica.elpais.com/politica/2012/08/20/actualidad/1345491155_595448.html
http://www.huffingtonpost.es/2012/08/09/monago-insta-a-deducir-lo_n_1760933.html
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/08/22/madrid/1345665559_295203.html
Si sigue así la cosa, y no tiene mucha pinta de cambiar, llegaremos al punto clave. El momento de decidir si nos adherimos a las directrices de la empresa que nos paga y sostiene nuestra actividad o decidimos ver a inmigrantes bajo cuerda, trampeando, porque pensamos que es lo que debemos hacer. La simple resistencia a medidas injustas nos ha llevado a donde estamos: 37,5 horas semanales (o proyecto de), privatización de la gestión hospitalaria, pérdida del poder adquisitivo, pérdida de la paga extra, no solución de históricos problemas de la Atención Primaria, sucesivas bajadas del presupuesto de la Atención Primaria desde hace 5 años, menos tiempo por consulta... etc ... qué te voy a contar que tú no sepas. Ojalá que en este capítulo de los inmigrantes no llegue la sangre al río, pero mucho me temo que va a ser así. La sangre de los dos, la de los inmigrantes y la nuestra, la de los médicos. Un abrazo Jose Luis, y gracias por escribir. Roberto