Pisarle lo fregado a una señora de la limpieza mayor es como
despertar a un adjunto por la noche sin que él considere que es necesario, como
mandarle a una enfermera de urgencias poner de primeras una medicación sin haber
visto al paciente siendo residente de primer año, como pedirle al cardiólogo
que te ingrese una insuficiencia cardiaca, o como querer repetir en el comedor
del hospital en las comidas que te pagan por estar de guardia.
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