martes, 3 de julio de 2012

SEÑORAS DE LA LIMPIEZA


Pisarle lo fregado a una señora de la limpieza mayor es como despertar a un adjunto por la noche sin que él considere que es necesario, como mandarle a una enfermera de urgencias poner de primeras una medicación sin haber visto al paciente siendo residente de primer año, como pedirle al cardiólogo que te ingrese una insuficiencia cardiaca, o como querer repetir en el comedor del hospital en las comidas que te pagan por estar de guardia.


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