martes, 29 de mayo de 2012

EL VERANO Y EL AMOR: "HAY ALTERNATIVAS" Y "LA REFUNDACIÓN DE LA ATENCIÓN PRIMARIA".


El verano, igual que el amor, nadie sabe cuándo empieza, pero todo el mundo sabe cuándo termina.

Por eso, antes de que comience (o termine) el verano (o el amor) debiéramos reparar en un par de asuntos.

Los debates no se ganan en 140 caracteres ni se vive con la inmediatez de un amor de verano.

Para convencer, al igual que para aprobar en septiembre, hacen falta profundas lecturas, análisis y reflexiones.

Las convicciones son cosas mucho más serias que las opiniones.

Lo que diferencia a una persona intelectualmente mediocre de otra que no lo es, es que la primera tiene como mucho, opiniones, y la segunda tiene convicciones y opiniones.

El proceso de alcanzar convicciones es largo, cansado y difícil, pero bonito. Lo difícil es enhebrar la aguja al principio, luego coser es sencillo.

Cuando uno tiene convicciones profundas se le nota. Por ejemplo, en la manera de expresarse en el debate público. Y sobre todo se le nota con los actos.

Dice Stefan Zweig en “Tiempo y Mundo”: “El que cree realmente en las ideas no se deja desorientar por hechos particulares que parezcan refutarlas, pues un pensamiento que se comprende plenamente en su necesidad posee una fuerza irresistible de impulsión”.

Internet es un medio en el que la información que emana de él parece forjar convicciones, cuando en la inmensa mayoría de los casos forja opiniones.

Una de las mejores formas de abrazar convicciones es leyendo libros, sin duda.

Un ejemplo gráfico de la diferencia…

Si un profesional sanitario monta la de San Quintín en la Comunidad de Madrid, va asambleas y manifestaciones, porque le van a bajar el sueldo 200 euros con el tema de las 37.5 horas, cuando nunca ha querido saber nada acerca de ese proceso privatizador de la Sanidad que lleva teniendo lugar desde 2003… aun pareciendo que tiene convicciones, tiene solamente opiniones. Se trata de un levantamiento perfectamente legítimo, pero oportunista. La satisfacción de su demanda significa el cese de su actitud.

Lo peor de una convicción profunda es que cuando la abrazas, te conviertes en su esclavo.

Vivir con convicciones profundas SIEMPRE es caro. Se paga con dinero y también con trabajo, con bienestar, con las relaciones personales y con aislamiento.

Si en algún momento una convicción profunda está saliendo barata o gratis se debe dudar de que se trate de tal.

Abstenerse de tener convicciones profundas los que tengan deudas con cualquier entidad financiera o cargas de cualquier tipo.

Un sistema que genera deudas es un sistema que genera sometimientos.

Nuestro modelo de sociedad, por ejemplo, está diseñado para que sientas la necesidad de vivir de una manera o de adquirir una serie de bienes que te generan deudas ("El consumismo es un sistema piramidal que se mantiene gracias a tener al de abajo sometido, pero contento, esperando su oportunidad de poder ascender un escalón”. Paco Roca), con lo que te la podrán clavar una y otra vez diversas cadenas de mando (laborales, sociales) sin que chistes.

Al hecho de intentar no sucumbir ante los que invisiblemente te intentan infligir la deuda económica y ante los penetradores laborales y sociales es a lo que se conoce como dignidad.

La dignidad y las convicciones profundas guardan relaciones directamente proporcionales.

Convicciones profundas las hay de muchos tipos. Tener convicciones profundas no significa ser de izquierdas. También hay convicciones profundas de derechas.

Me leído un par de libros que ayudan a construir un par de convicciones profundas, que entre sí tienen mucho que ver.  

Uno es “Hay alternativas”. Disponible en la librería por 10 euros o aquí.

Yo creo que alguien que quiera opinar con un mínimo de propiedad sobre la crisis actual, debe leer este imprescindible libro.

Si después de leerlo, alguien sigue pensando que para salir de la crisis no nos queda más remedio que hacer lo que estamos haciendo y que no se puede hacer nada más, que me lo diga que se lo pago.

El otro es “La Refundación de la Atención Primaria”.

Está disponible gratuitamente aquí.

Probablemente no es un libro perfecto.

En primer lugar es doloroso ver eso de Cátedra UPF-SEMG-Grünenthal de Medicina de Familia y Economía de la Salud. (Grünenthal es una empresa farmacéutica). Aunque sea algo ya común en nuestro tiempo, esta perversión de la Universidad es algo a lo que no me acabo de acostumbrar.

En segundo lugar al libro le falta un poco de hilo. Se nota que algunos capítulos, en mi opinión, están un poco metidos con calzador.

Pero es un muy buen libro. Sobre todo para los que estamos comenzando a comprender la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria.

El libro cuenta con un par de primeros capítulos acerca de aspectos generales, introductorios y comparativos de la Atención Primaria en relación al Sistema Nacional de Salud muy buenos. Luego un completo análisis con datos, que muestra el descrédito entre los estudiantes de Medicina que eligen, de nuestra especialidad. Un par de capítulos acerca de la prescripción farmacéutica y del gasto farmacéutico. Un interesante texto como caso clínico comentado de Juan Gérvas y Mercedes Pérez. Y para terminar una mirada al futuro de la especialidad, a nuestro oficio y a la innovación, muy bien escrito, por Francisco Hernansanz.

No sé si quedó el libro que se pretendió que quedara, pero resulta un texto que recomiendo con fervor a médicos de familia, sobre todo jóvenes, sobre todo al borde de dejar la especialidad. Es necesario que se socialicen las tristezas de estos médicos, para atraerlos al redil de nuevo, y nuestro oficio pueda tener así recorrido en el futuro.

Algunos pequeños fragmentos dicen así:

“¿Quién quiere una Atención Primaria mejor? Seguramente sabemos quiénes deberían desearla, pero el problema es que la mayoría interesada aún no se ha enterado. Y entre su silencioso desconocimiento solo se escucha la voz de la Atención Primaria y sus descontentos”. Ricard Meneu y Salvador Peiró.

“No es tiempo de lamentos para la Atención Primaria, hay que ocupar espacios. No se trata de criticar a los hospitales; toca desarrollar el propio potencial. También de las sociedades profesionales depende que la magnífica potencialidad del rol de gatekeeper se desarrolle o que se quede en mero San Pedro, el guardián de las puertas del Cielo de la atención fragmentada”. Vicente Ortún.

“Ahora, en época de crisis, cuando más necesaria es la reencarnación de la Atención Primaria, volvemos a defraudar al primer nivel asistencial, al contrario que en otros países, donde la apuesta por el médico general es aún mayor tanto en el ámbito académico (estudiantes de Medicina con un médico de cabecera como tutor durante los años de grado tal y como acontece en Maastricht (Holanda)) como en el de gestión de recursos (80% del presupuesto sanitario en manos de consorcios formados por los médicos de cabecera que contrarían servicios de hospitales y especialistas); a todos se nos viene a la cabeza el Reino Unido”. Francisco Hernansanz Iglesias. 

“La comorbilidad es imperceptible para aquel que fracciona al individuo en la consulta en dependencia de su área de superespecialización y suele tener un mismo final: multitud de tratamientos, todos igual de prioritarios en dependencia de la fracción a donde van dirigidos. El médico general-de familia es que al final puede imponer algo de racionalidad a esta esquizofrenia terapéutica-preventiva. La atención clínica y los ensayos clínicos suelen obviar la presencia de comorbilidad. Lo mismo ocurre con las guías de práctica, que están orientadas la enfermedad, no al individuo”. Francisco Hernansanz Iglesias.

“La ocupación incluye una serie de tareas administrativas sencillas, que podrían realizar otros trabajadores, y esto resta prestigio a los médicos de familia, pues el prestigio de una profesión se fundamenta en la escasez y en la insustituibilidad para realizar funciones cualificadas y socialmente valoradas”.  Beatriz González, Patricia Barber y Vicente Ortún.

“Que el número de prescripciones por habitante haya aumentado un 24% en los últimos 8 años, hasta situarnos como el segundo país del mundo en consumo de recetas sin que haya evidencia alguna de que seamos el segundo país más enfermo o el segundo más rico...” Salvador Peiró, Ricard Meneu, Gabriel Sanfélix-Gimeno y Ferrán Catalá-López.

“La Medicina Familiar y Comunitaria ocupaba en 2004-2005 el puesto 38 de 47 especialidades en la elección de plaza, y ha bajado hasta el puesto 44, sólo por delante de las tres especialidades de escuela (en las que no te pagan un salario, si no que hay que pagar por cursarlas) en la convocatoria 2010-2011. En la convocatoria de 2004 hubo 131 médicos entre los 3000 primeros que eligieron Medicina Familiar y Comunitaria. En 2010-2011 sólo 39”.  Beatriz González, Patricia Barber y Vicente Ortún.

“Al Sistema Nacional de Salud hoy lo valoramos como asistencialmente competente, razonablemente armónico, socialmente cohesionador y en el que – pese a la ausencia de estímulos específicos – ha prosperado la excelencia profesional y el desarrollo tecnológico”. Ricard Meneu y Salvador Peiró.

“Al fin y al cabo, el paro y la exclusión, si se manejan inadecuadamente como en la Rusia de los primeros años noventa, pueden llevar a auténticas catástrofes en el estado de salud de la población. 
El contrapunto lo proporciona Finlandia, que durante los primeros años de la década de los noventa consiguió mejorar el estado de salud de su población, a pesar que su tasa de paro se disparó del 2 al 18%”. 
Vicente Ortún.

“Con autononomía cabe plantearse un cambio radical en los contenidos y organización de los centros de salud: el financiador establece el "qué" y el "cuánto"; corresponde a los centros el decidir el "cómo"”. Vicente Ortún.

“Garantizar "la inmortalidad" lleva al estancamiento de personas y organizaciones. La innovación resulta de la necesidad”. Vicente Ortún.

“Es importante fomentar la dedicación parcial y flexibilidad de horarios en una profesión muy feminizada, y la variedad a lo largo de la carrera profesional de los componentes asistencial, docente, gestor e investigador”. Vicente Ortún.

“Si un grupo de medicamentos no se financia públicamente en Suecia no tiene por qué financiarse en España, especialmente si se considera que España presenta el segundo mayor consumo farmacéutico del mundo, medido en dosis diarias definidas. ¡Sólo Estados Unidos gana a España!”  Vicente Ortún.

“La salud no es un derecho, sino una situación que depende básicamente de la herencia genética del individuo y del contexto sociocultural en que se desarrolle y viva. Nadie tiene “derecho” a la salud, como no tiene derecho, por ejemplo, ni a la belleza, ni a la inteligencia, ni al amor, ni a la felicidad, ni a la bondad. El individuo y las poblaciones no tienen derecho a la salud pero sí tienen derecho a la protección, promoción, prevención y atención clínica, que terminan “produciendo” salud. 
En la producción de salud el sistema sanitario tiene un campo específico, muy valioso, pero limitado a determinadas condiciones “sensibles”. De hecho, se produce más salud desde otros campos, como por ejemplo la educación formal, la justa redistribución de la riqueza, la efectiva implantación de la democracia y de la transparencia en el gobierno público, el ejercicio de una profesión/trabajo en condiciones aceptables y el acceso a vivienda digna con agua potable y sistemas de depuración de residuos”. Juan Gérvas.

[… ] "La enfermera inglesa Florence Nigtingale, “La Dama de la Lámpara” verificó cómo las condiciones de vida poco saludables (hacinamiento, falta de ventilación y pésima higiene) eran la principal causa de fallecimientos dentro de la tropa en los hospitales militares durante la guerra de Crimea.
La función de filtro del médico de cabecera, junto con la existencia de la lista de pacientes (cupo), constituyen dos innovaciones ampliamente reconocidas. La primera por mejorar el valor predictivo positivo del trabajo de los especialistas en el segundo nivel asistencial, prevenir la fascinación tecnológica (costes incluidos), la mayor iatrogenia de ausencia de filtro y ayudar a la sostenibilidad y eficiencia del sistema sanitario, y la segunda (la famosa iguala con varios siglos de historia) por ayudar entre otras cosas a revertir la ley de cuidados inversos. Favorecer traslados, cambios de cupo y dispersión de miembros de la familia entre todos los médicos del equipo (por equiparar cargas de trabajo) atenta contra la longitudinalidad, una faceta a preservar como oro en paño en el médico de cabecera". Francisco Hernansanz Iglesias.  

“Hoy en día la gente conoce el precio de cada cosa, y el valor de nada”. Oscar Wilde. Citado en La Refundación de la Atención Primaria. 



4 comentarios:

Paco dijo...

Roberto, gracias por esas palabras.
Un abrazo,
Paco.

Mar dijo...

Conocía la existencia de los dos libros. Leer sólo he leído el primero y algunas partes del segundo. Más que recomendables.

Me quedo con tu frase: "Un sistema que genera deudas es un sistema que genera sometimientos".

Y también con tu definición de dignidad.

Como dices, cuando no tienes cargas eres más libre, lo malo es que las convicciones suelen llegar más tarde que las cargas. Y salirse del juego es más difícil que no entrar. Espero que sigas aguijoneando conciencias para aquellos que nos dejamos llevar en su momento.

Un saludo.

radiologia macarena dijo...

Me gustó mucho el post . Sobre todo las reflexiones sobre el sometimiento y la dignidad y sobre las trampas que este sistema en el que vivimos nos tiende a cada paso.

Me acordé del poema de Jaime Gil de Biedma

DE VITA BEATA

En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

un abrazo
Luis

Roberto Sánchez dijo...

Bonitos comentarios. Muchas gracias.