martes, 17 de abril de 2012

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN SALUD

Sucedieron los hechos de aquesta manera.

Un día en un escaparate de Salamanca veo este cartel:

"Cómo curarse de las enfermedades “incurables”. Se analizarán varias enfermedades incurables y la validez empíricas de su curación sin medicinas".

Luego un currículum más o menos adulterado del ponente, Ram Aditya, y debajo de la convocatoria, otra más para acudir a un taller al módico precio de 35 euros.

"Dirigido a personas con enfermedades y dolencias y también a las que están interesadas en mejorar su salud y en vivir sin medicinas y preocupaciones".

- Joder – pensé -. Sí que se ha vuelto importante esta ciudad que es Salamanca, que va a venir un tío aquí a contarnos cómo curar enfermedades incurables. Eso es una primicia mundial.

Si hubiera tenido el poder de, hubiera convocado yo mismo a la prensa. Nadie se debería perder este acto en el que una persona iba a desvelar cómo se cura la Esclerosis Múltiple, el cáncer, Alzheimer, Parkinson, etc... Cosas muy chungas. Pero que muy chungas.

Sí que me llamaba la atención que un acto como éste fuera a tener lugar en un lugar público y nada más y nada menos que organizado por la Junta de Castilla y León, y en la Biblioteca Pública de la Casa de las Conchas, una delicia de sitio, en la que por cierto está muy bien nutrida la sección de medicinas alternativas, homeopatía y tal, en comparación con la de Medicina. Pero bueno, eso es como ser de derechas y quejarse de que hay muchos libros de pensamiento de izquierda o viceversa. No me gusta eso.

También organizaba el acto la Asociación Albohada, Espacio Creativo de Desarrollo Personal.

La asociación aloja la consulta del ponente: a 65 euros la primera (2-3 horas) y 45 euros las siguientes (1 hora). Vamos, que cobra más que el dentista. Y que yo, joder, que por ser médico residente (11 años de estudio) y trabajar por ejemplo, la noche del sábado al domingo, cobraba a 12 euros la hora.

También ofrece la asociación un taller de constelaciones familiares. Claro, todos conocemos hoy en día el maravilloso acto de constelar. Los precios son los siguientes: 20 euros por participar y 60 por constelar. Debe ser como el parque de atracciones, que hay una entrada sólo para entrar y mirar y otra para subir en las atracciones, o como en los putis, que hay un precio para tomar una copa y tocar un poco y otro para subir.

 Estos son los precios por bonos.

Hace un par de semanas, justo, conozco este blog y me doy cuenta que ha dedicado un post al evento en Salamanca.

Twitteo el post a los medios de comunicación locales y escribo a la Concejala de Salud Pública del Ayuntamiento, Dra. Fresnadillo, que fue profesora mía en la facultad; no, le insisto, para que se prohíba el acto, sino para que vayamos los profesionales sanitarios a cantarle las 40 al ponente, delante de los pacientes.

Cuando llego a la Biblioteca de la Casa de las Conchas un cartel anuncia que el acto en la Biblioteca no va a tener lugar y que lo hará media hora más tarde en un local de la “Escuela de Espalda”.

No pienso de ninguna de las maneras que esta mudanza se deba a la difusión y queja que realicé.

Voy para allá y me sorprendo por la gran asistencia. Habían en la bancada y sentadas por el suelo unas 60 personas más o menos. Mayormente mujeres. Medianas edades, entre los 45 y 60. Algunas parejas también. También gente joven. Mayoritariamente españoles.

Reflexiono sobre el día de la semana y la hora, un viernes a las 20.00 horas. No es una cita cómoda para la gente. La gente está el viernes por la tarde a otras cosas. Sólo vamos a ese sitio a esa hora gente rara como yo. No se da cuenta esta gente, que para los que se rebelan contra las injusticias no existen los viernes, ni los sábados ni los domingos. Su fin de semana se llama muerte.

Comienza a hablar el ponente, y lo primero es que el gachó no habla castellano adecuadamente y le tiene que ir traduciendo cada frase una chica al lado, lo que hace la sesión interminable. Se disculpa por el cambio de sitio y se deshace en quejas porque le han avisado solamente con 4 horas de antelación. No dice el por qué de la anulación de la charla en la biblio.

Luego dice que cambia el tema de la charla también, sin alegar el motivo, aunque no me enteré exactamente de a qué tema cambió ya que tocó básicamente lo mismo que había anunciado.

Vamos a hacer un paréntesis para repasar las técnicas de marketing que utiliza la Industria Farmacéutica para manipular a la clase médica y a la sociedad con sus productos:

1. ¡Qué viene el lobo!: exageración de la frecuencia de la enfermedad, de la prevalencia (estadística) de la enfermedad en cuestión. Al que no sabe bien de medicina y salud (la mayoría de los pacientes, porque no tienen obligación), con la estadística se les engaña bien. Todo les parece mucho.

Empezó el ponente con el punto 1. “Antes no había enfermedades y ahora esto es la plaga. Muere la gente de cáncer antes de los 25 años y todo”.

2. La población que puede congregar el proceso medicalizador debe ser amplia: no vale coger a los afectados por no sé qué enfermedad rara y poco frecuente. Hay que coger, por ejemplo, las menopáusicas, que es un grupo de gran magnitud.

El punto 2 lo trabajan en el cartel anunciador del evento: “Dirigido a personas con enfermedades y dolencias y también a las que están interesadas en mejorar su salud y en vivir sin medicinas y preocupaciones”. Dicen: - Joder, que vengan los enfermos, pero si estáis sanos también veniros no sea que algún día estéis enfermos. Y si además os creéis sanos ya os demostraré yo que estáis enfermos.

3. Promover la preocupación en las personas sanas de contraer la enfermedad.

¿Quién no tiene alguna queja de su salud? ¿Quién no está preocupado acerca de contraer alguna enfermedad?

4. Ampliar las indicaciones de los fármacos para que más pacientes puedan ser “beneficiarios” de los mismos.

5. Promover tratamientos agresivos con fármacos para dar respuesta a síntomas leves o moderados.

6. Promocionar efusivamente los efectos beneficiosos de los fármacos, minimizar los efectos secundarios y los riesgos y aumentar el tiempo de utilización de uso de los mismos.

7. Presentar a los fármacos como única solución u obviar los demás tratamientos de la enfermedad si éstos no son farmacológicos.

Esto también lo hacen. No le dicen al paciente con Parkinson: - Bueno, sigue con la Dopa, majo, y cómete unos rábanos crudos con espinacas. No, no. Con dos cojones pide abandonar el tratamiento y darle sólo a las hortalizas crudas.

 A esta gente le repele también mucho la Industria y los medicamentos, pero se saben y utilizan sus técnicas que da gusto.

Luego el tío se enredó en una clase del desarrollo mandibular del animal y el humano para justificar unas teorías acerca de si hay que comer la carne cruda, hervida o frita. Bueno, nada importante.


Al lío.

Pueden tener (no me gusta un pelo meter a la gente en los mismos sacos, pero éste hombre defiende las mismitas ideas de todos los magufos) alguna razón acerca de la importancia de la dieta en la salud, aunque la cantidad de teorías acerca de esto me hacen enloquecer. No me creo ni una.

Lo que me parece más grave es el planteamiento que hacen sobre algunas enfermedades:

1. Dijo el hombre que la enfermedad de Crohn no existía, que era sólo un síntoma. Puso en duda el tratamiento quirúrgico de la misma a favor de sus teorías dietéticas. A pocos pacientes de Crohn había visto él en su vida.

2. Dijo que la osteoporosis no se debía a una falta de calcio, sino a un exceso de proteínas.

3. Publicitó unidades de tratamiento que habían logrado curar a pacientes oncológicos terminales con recomendaciones dietéticas.

4. Preguntó una señora acerca de la posibilidad de curar así la enfermedad de Alzheimer y dijo que sí, que cómo no.

5. Habló de la Esclerosis Múltiple y dijo que en los últimos estadios no habían sido capaces de tener resultados exitosos, pero sí en el curso de la enfermedad. Nos ha jodido, como que es una enfermedad que cursa en brotes.

6. Una mujer le dijo que tenía un Hashimoto y un Bocio Multinodular y el gachó escapó rápidamente a decir que había curando tumores de mama con sus terapias. Se le vió el plumero que no sabía lo que era el Hashimoto.

7. También parecido con el Parkinson.


No ofreció por supuesto ni un estudio científico. Decía que no se puede extrapolar de un estudio a los pacientes particulares.

Claro, por eso es mejor extrapolar del caso de tu madre a todos los pacientes.

Los magufillos (incluso gente abierta, que está dispuesta a debatir tranquilamente) es que no entienden lo del método científico. Que la ciencia se sustenta en estudios científicos. No en casos particulares. Pues nada, erre que erre.

Debatir... sí. Pero con estudios científicos y ensayos clínicos en la mano. Lo demás es palabrería.

En este caso, yo me había hasta repasado el capítulo del Martín Zurro de estadística y ensayos clínicos , porque decía este tío que sabía mucho de investigación y de estadística. Pero nada de nada. Ni un argumento científico, ni una estadística, ni una referencia bibliográfica. Mucha boca pero nada de contenido científico.

Le dije: - Joder, si tan seguro estás de tus teorías escribe a las revistas científicas, que lo mismo te haces de oro.

Esto es lo que escribe en una de sus páginas, reclamo para atraerse clientes para una cena espectáculo:

"¿Estás cansado/a de estar enfermo/a y fatigado/a? ¿La medicina oficial considera tu situación como incurable? ¿Te dicen que tienes que vivir con tu enfermedad o tomando medicación el resto de tu vida? ¿Usted o uno de sus seres queridos padece dolores crónicos, osteoporosis, migraña, fibromialgia, cáncer, enfermedades del corazón, diabetes, obesidad, esclerosis multiple, fatiga general, artritis, Parkinson, Alzheimer, psoriasis u otra enfermedad?

Dr. Ram Aditya, Ph.D., CCHT, naturólogo, investigador y educador especialista en salud natural estadounidense explica cómo pudieras curarte a ti mismo/a, sin medicinas o terapias alternativas, de una dieta y de una manera natural y antigua pero que los humanos han olvidado.

Siguendo este estilo de vida también se recuperarán a menudo de otras dolencias que pudieran tener".

El fondo del asunto es que tiene y debe de llegar un día en el que la gente tenga que dejar de decir lo que le sale de las pelotas acerca de la salud por ganar dinero. Tendrán que dejar de emitir estas sentencias falsas que son incapaces de demostrarse científicamente.

Eso es aprovecharse del sufrimiento y de la desesperación de los pacientes, y de la incultura de la gente. No hay derecho a eso. Tiene el Estado, en este caso el Ministerio de Sanidad, que legislar para que no pueda decir este tipo esto, sin ninguna prueba de su validez, ante un auditorio que no está preparado científicamente para discernir; para que no puedan decir los profesionales a las mujeres sanas que hay que hacerse una citología todos los años, para que no puedan anunciar que un producto aumenta la libido y el deseo sexual, que facilita la recuperación del deseo en hombres y mujeres y que favorece el incremento de la potencia sexual. Ingrediente: ginseng.

No se puede continuar en este vergel. La información que se da a la población concerniente a la salud tiene algunas peculiaridades que hace que el que hable tenga que encuadrarse dentro de un cierto espectro. Se aceptan ciertas desviaciones (típicas) y ciertos intervalos (de confianza), pero nada más.

Señalemos ahora algunos aspectos que merecen reflexión:

La homeopatía, medicinas alternativas, teorías estrafalarias...se centran siempre en el sano, en el joven... cuando hay un problema gordo de verdad desaparecen. Salvo algunos kamikazes que como este tipo se atreve a meterse con enfermedades gordas y serias, pero que no consigue otra cosa que debilitar con esta afrenta su posición. Si se quedara en la dieta y las enfermedades cardiovasculares tendría mucho más crédito.

Logran engañar bien en entidades de curso variable, intermitentes, estados reversibles, como la hipertensión, el asma, la epigastralgia, etc... Cosas menores, vaya.

Por eso siempre se centran en el síntoma, que no discuto yo que una sustancia natural (no sintetizada químicamente, me refiero) no pueda disminuir una cefalea, ni aliviar un estreñimiento, etc... pero no tratar una enfermedad. Y si es capaz de ello, cojonudo, que hagan un ensayo clínico con luz y taquígrafos y listo. Y si ya está hecho que lo enseñen. Pero ese ensayo nunca aparece.

Detrás de la promoción de estas terapias siempre se esconde el ánimo de lucro de algún aprovechao.


Debemos analizar profundamente los sanitarios el por qué esta gente es capaz de enganchar a los pacientes:

1. La mayor parte de gente son rebotados de la medicina tradicional. Probablemente busquen ese calor porque no han sido tratados con la debida atención en el sistema sanitario. No se les ha prestado la atención que requerían o que ellos pensaban que requerían.

2. Todos los médicos sabemos también que hay gente muy cargante, que es imposible con ella y que se te acaba escapando de la consulta porque te demanda mucho más de lo que tú le puedes dar. Es una carencia afectiva, psicológica, empática... no médica ni científica.

3. Hay gente que no es capaz de asumir las limitaciones de la medicina y de la salud, que existen. No saben que esas limitaciones no se resuelven en el otro lado. Pueden encontrar un poco de compañía y atención, pero nada más.

4. Debemos hacer un esfuerzo los médicos para que los pacientes no se nos pasen al lado oscuro a constelar. Creo que todos lo hacemos, pero por alguna razón algunos pacientes no lo perciben como tal.

5. Hay mucha gente sola, infeliz.

6. Hay también gente alternativa que tiene porque le gusta, una forma diferente de vivir... los yoguis, los amantes de la naturaleza que no se depilan ni se vacunan, los outsider, de la que en muchos aspectos tenemos que aprender los que vivimos una vida más convencional, pero que cuando se trata de Medicina, se ponen como cabras locas, y tienen unas teorías que dan miedo. Desconozco el por qué. Creo que hay un margen y algunos temas por los que los podíamos intentar reconducir, como por ejemplo, en los aspectos concernientes a la desconfianza de la Industria Farmacéutica, o la racionalidad y la proporción terapéutica. Yo no lo voy a hacer, que ya me acuesto todos los días muy tarde con todo lo que tengo.

7. La medicina tradicional tiene carencias, bastantes. Pero eso no convierte en válidas ni ciertas sus teorías.

8. La gente que sostiene estas teorías se piensa que los profesionales sanitarios (es una idea que les han metido en la cabeza estos maestros reikis) nos pensamos que la medicina es un todopoderoso, que somos invencibles, que lo sabemos y curamos todo. No saben que no hay nadie que sepa más de las deficiencias del sistema sanitario, de las carencias de la medicina, de las lagunas de la ciencia, que los profesionales sanitarios. Eso, por segunda vez, no les convierte a ellos en soluciones a esas deficiencias.

Se creen por ejemplo, que nos avergonzamos o que queremos ocultar que hoy por hoy poco se sabe acerca de las causas del cáncer de mama. Pero ese argumento es usado por ellos para demostrar que el tratamiento con hierbitas que proponen ellos es el adecuado. Se trata de un razonamiento infantil y un argumentario absurdo, diseñado para gente con poco criterio. A esa gente es a la que hay que defender.

Allí fui, a joderme una tarde de viernes, porque creo que alguien debía proteger a los pacientes. No dejo de pensar en la señora (50 años) que hizo la pregunta al ponente acerca de si sus prácticas eran capaces de hacer algo para curar el Alzheimer y a la que le contestó que sí. No hago más que imaginarla en casa, en la penumbra, al cuidado de su madre, ponle que 75 años, un estadio avanzado, una pensión no muy avanzada, pensando en llevarla al charlatán que le dio una oportunidad, a 45 euros la sesión.

Es que no hay derecho a esto.

Intervine al final. Para empezar reproché no haber comunicado la razón de la anulación de la charla en la Biblioteca Pública, después reproché al ponente no haber revelado sus conflictos de intereses, algo que se debe comenzar haciendo en cualquier encuentro en el que se hable de salud. La gente ya se empezó a impacientar y a reclamarme terminar con el turno de palabra, a pesar que había dicho sólo dos frases, pero que debían ser traducidas con su contestación posterior.

Un señor me pidió que me identificara. Sólo lo hizo conmigo, que fui el único discrepante.

Una de las personas que estaba grabando la charla, y que era de la asociación, se acercó a reprocharme que estaba intentando boicotear el acto.

Luego ya me metí con el método científico y fui blanco de la ira de un tropel de pacientes contándome todos los casos en los que la Medicina convencional no había sido capaz de resolver su problema.

Se me alteraron hasta las de la acupuntura y la quiropraxia, que mira que son pacíficas.

Un par de señoras se me acercaron a decirme que estaban de acuerdo conmigo en algunas cosas que había dicho. Le dije a una: - Señora, lo de esta tarde es preocupante. Le digo yo que se organiza una charla para ayudar a los enfermos de cáncer y no viene ni un cuarto de la gente que hoy está aquí.

Al final del turno de preguntas, cuando decía el iluminado que había curado Esclerosis Múltiples, cáncer de mama, Alzheimer... con sus técnicas dietéticas sin medicamentos, no me pude callar y denuncié de nuevo la falsedad de las afirmaciones.

Otra persona me dijo que cuántos años tenía, que muy joven era yo para ser médico.

La persona perteneciente a la asociación me dijo que si no me gustaba la charla, que me fuera.

Me sentí igual que aquel día en mi Centro de Salud.

Lo único que en este caso no iba a tener que cargar con las represalias. Qué alivio!! De aquellas de la osteoporosis, recuerdo, subió la representante farmacéutica a hablar con mi tutora, a escondidas, un día que yo no estaba.

Me fui para casa un poco cabizbajo. La gente que intenta manipular con ideas falsas por lucrarse (llámese Industria Farmacéutica, llámense magufos) siempre te hacen sentir mal por tu actitud discrepante; siempre apelan a la formas, a la educación, cuando lo que no pueden soportar es el fondo. No pueden con que les hayan jodido el final feliz que esperaban para su lavado de celebros.

La posibilidad de introducir la discrepancia en una charla de éstas es muy jodido, ya que el flujo es unidireccional. Él en el pedestal, los demás abajo. Él todo el tiempo del mundo, los demás nada. Sobre todo se hace difícil cuando van 60 contra 1. Una señora dijo: - Lo que debíais hacer es un debate y confrontar vuestras ideas. Ya se lo dije: - No creo que le interese al ponente. Tiene mucho que perder.

No son democráticas este tipo de reuniones, en el que el experto habla y la masa calla y escucha.

Marché para casa, ya digo, pensando que no había valido tanto esfuerzo para nada. Después me puse a escribir este post. Y entre la documentación para el mismo me dió por fijarme en quién había escrito ese post en ese blog de La lista de la vergüenza. Era un tal Fernando Frías.

Repasé los trabajos de este hombre en Internet, que tenía divididos en varios frentes. Y me dí cuenta de que para él no creo que fuera fácil, ni cómodo, ni le robara poco tiempo escribir y documentar esos trabajos que escribe, que son muy buenos.

He descubierto, sin duda alguna, un nuevo referente.

Así es cómo avanza la sociedad, con las cosas que hace la gente al salir del trabajo.

Y ya en la cama, antes de dormir, agarré un folio que había impreso el día anterior de Internet, y en el que había subrayado una frase.

Era el Juramento Hipocrático y decía la frase: "Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror".

7 comentarios:

FernandoG dijo...

Roberto, como bien sabes en los COM suele haber una sección de homeopatía, y apoyan estas mentiras porque como controlan que el diagnostico lo hace un medico el engaño es menor, supongo.
Esta noticia es para comunitaria a la lista de la verguenza.

Anónimo dijo...

Gracias por escribir esta entrada; me parece muy interesante (y preocupante) lo que relatas, y muchas gracias por tu gran ánimo para asistir a ese "evento" y contárnoslo. Saludos para ti y para mi querida Salamanca. María.

Dr. Bonis dijo...

Rober,

Tu error está en que confundes el marco.

El tema de las terapias "alternativas" no es una cuestión científica sino de creencias mágicas.

El resultado de tu acción por tanto es el mismo que hubieses tenido si acudes a una procesión el domingo de resurección y le preguntas a la gente en qué argumentos científicos se basan para cantarle a una estatua de madera de un tipo torturado.

O acusaras a un sacerdote de farsante por defender la absurda idea de que el hijo de un carpintero curara leprosos o resucitara cadáveres en fase de putrefacción, o que una mujer pariera a un hijo siendo virgen y luego tras morir su cuerpo (acompañado de su alma) ascendiera al espacio exterior.

Los fieles se te echarían encima probablemente.

En el campo de las creencias la gente puede defender ideas completamente irracionales. Lo que hay que asumir es que el mecanismo psicológico y cultural detrás de esas ideas (terapias alternativas o creencias religiosas) no tiene nada que ver con el mecanismo racional. Juegan en ligas diferentes.

¿Hay quien se aprovecha de los fenómenos de pensamiento mágico de los seres humanos?... por supuesto. No solo los homeópatas, también los que te venden una colonia con la cual "por arte de magia" vas a ser más atractivo al sexo opuesto que con una colonia nenuco.

Jesús dijo...

Esta situación que describes me recuerda la frase que dice el personaje del timador en la película "El balneario de Battle Creek":
"¡Salud!, el "ábrete sesamo" de la cartera del incauto".
Muchas gracias por este blog tan refrescante.
Jesús Esteban

Roberto Sánchez dijo...

Julio, estoy de acuerdo en el planteamiento que haces para el caso particular.

Lo que realmente me preocupa es que el Estado incurra en dos paradojas.

La primera es que permite estos comportamientos. En el caso de la religión podríamos hablar de la libertad. Uno es libre de ser engañado. Se puede aceptar si no se deriva un daño explícito para el engañado de ello. En el caso de las terapias alternativas, depende. Si estás de verdad enfermo y eliges una terapia alternativa en vez de una convencional porque te han engañado y manipulado con ánimo de lucro, tomando como arma tu ignorancia y desesperación, la libertad ya no es tanta. A uno no le pueden señalar con el dedo porque le engañen pero sí que se puede señalar al engañador.

La segunda es que no sólo permite estos comportamientos, sino que los alienta. En el caso de la religión, porque le insufla a la Iglesia católica 10000 millones de euros anuales, intocables incluso en estados de excepción. No es en este caso por razones científicas, sino ideológicas. En el caso de la homeopatía, tomando un ejemplo de terapia alternativa, porque asume legislación europea y porque con la suya mira para otro lado, y da un trato vip a las bolitas de azucarillos para el café, y sin tener que demostrar la eficacia como los demás, les autoriza como medicamentos.

http://amazings.es/2012/04/03/se-autorizan-los-12-primeros-medicamentos-homeopaticos-en-espana/

Anónimo dijo...

"No se da cuenta esta gente, que para los que se rebelan contra las injusticias no existen los viernes, ni los sábados ni los domingos. Su fin de semana se llama muerte."

Muy bueno.

Roberto Sánchez dijo...

Notifiqué al Ayuntamiento de Salamanca y a la Junta de Castilla y León estos hechos, que me dieron el acuse de recibo. Ya no figuran los servicios de este hombre entre las actividades de la asociación que albergaba sus servicios. No sé si existe una relación causa efecto entre ambos acontecimientos.