martes, 24 de enero de 2012

JÓVENES MÉDICOS PRECARIOS: LA SUMA DE TODOS.

Hallámonos en este preciso instante en un momento crucial de la historia.

De la historia del mundo (del primero) y de nuestro país. También de la historia de la prestación de los servicios sanitarios como los conocíamos hasta ahora.

Es muy importante lo que va a pasar a partir de este momento. Ya no hay excusa para seguir impasibles, como si nada fuera con nosotros. Porque ya ha empezado a ir.

Pero conviene recordar cómo hemos llegado hasta aquí, porque es clave.

Durante los años 80 se levantó un complejo sistema sanitario público, una obra faraónica, que significó el mayor elemento de cohesión social que había tenido España en su historia.

Un sistema que visto en perspectiva, con sus muchos errores, se sorprende uno que fuera tan válido y acertado.

Hay cosas muy buenas en nuestro país, por ejemplo la Ley de Dependencia. Pero como se aplica mal, tarde y sin ganas, y se elimina en cuanto hay oportunidad, pues como si no existiera. Ese no cuenta.

Pero joder, el sistema sanitario público era una cosa realmente sorprendente en este país. Algo por y para la gente.

Pero hubo un momento en el que la cabra tiró al monte y pensó que podíamos sacarlo a subasta. Como hemos hecho con otras cosas en España.

Con la vivienda por ejemplo. Es un bien esencial y nos lo han colado en el sistema como un bien de lujo. En vez de pagarlo al precio de coste normal, en el que por supuesto hay que incluir un pago digno a todo el que interviene en la cadena de montaje, hay que pasarse toda la vida como un esclavo para pagar una vivienda que se vende muchísimo más cara de lo que costaría si no fuera un producto de la especulación.

De lo de que es un derecho constitucional ni hablamos.

Pero con nuestro silencio permitimos especular con un bien esencial. No sólo es que lo hagan los constructores, ni los políticos, sino que los mismos ciudadanos lo hacen también comprando y vendiendo más caro, con la vista gorda de los que mandan.

En España sacamos a subasta a la Sanidad en 1997. Ya ha llovido. Y pensamos que esto ha empezado hace un año.

La ley 15/97 permitía otras formas de gestión de la Sanidad Pública, incluso formas privadas. Fue aprobada con los votos a favor del Partido Socialista Obrero Español.

Hasta ese momento teníamos un edificio (metáfora del Doctor Salvador Casado) no del todo perfecto, pero sujeto sobre cimientos bien sólidos.

Con esta ley se quedó con puntales.


Cuando viene el vendaval y el edificio es sólido, le hace cosquillas (Sistema Nacional de Salud inglés, por ejemplo).

Seguramente, si no hubiéramos dejado apuntalado el edificio hubiéramos aguantado la embestida actual, mal que bien.

Después de esta primera operación y con la Sanidad ya completamente transferida (siempre es más fácil destrozar algo desde el gobierno de una Comunidad Autónoma que desde el gobierno central) comienza la segunda fase.

Ésta consiste en privatizar la provisión de los servicios. Esta fase, en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, comienza con fuerza en los gobiernos de Esperanza Aguirre, a partir del 2003.

No hay ninguna ventaja en el hecho de que una empresa privada te gestione los servicios sanitarios. Más barato no es. Es probable que te salga más caro. Además… ¿si puedes hacerlo tú, para qué quieres que lo haga otro?

Evidentemente, los políticos que hacen esto tienen intereses económicos o de algún tipo en ello. No lo hacen pensando en las bondades de la gestión. No hay más que observar la opacidad y el proceder torticero con el que se actúa. Nadie que quiere gestionar bien un servicio muy preciado le da la concesión de la gestión de éste a una empresa, sino que se encarga él mismo de hacerlo.

El dinero que les cobra la Administración a las empresas gestoras privadas se lo cobran éstas a los enfermos (como no lo hacen directamente no se ve y parece que no es así, pero se lo están cobrando del presupuesto sanitario que sale, en gran parte, de los impuestos de los ciudadanos).

No hay ninguna evidencia de que la gestión privada ofrezca mejores resultados que la pública, salvo cuando se pone desdén en la última (éste puede ser involuntario o voluntario para demostrar luego que una empresa lo hace mejor).

La privatización de la provisión de los servicios se hace con el silencio cómplice de los pacientes y de los profesionales (no con el de todos, pero sí con el de casi todos).

Pero, ¿qué es lo que sucede ahora? Pues que llega la crisis y se decide (mediante la elección democrática de una opción política) que los abusos e irregularidades de los mercados van a ser pagadas con el estado del bienestar.

Con la Sanidad, claro, también. Para ello hay que convencer a la población de que el sistema gasta más de lo que debe. El Sistema gasta lo de siempre o parecido, pero el dinero que se utilizaba para pagarlo, ahora o se utiliza para otra cosa o no existe porque se ha gastado ya en otra cosa (rescatar a los bancos, por ejemplo).

Así que cuando llega el invierno, el vendaval le atiza fuerte al edificio. Pero en vez de por lo menos ponerle más puntales en lo que pasa el chaparrón, y ya veremos luego si hay que cimentar de nuevo bien o qué hacemos, pues resulta que se le quitan todavía más.

Si quitas puntales en secano te lo acabarás cargando, pero si además arrecia la tormenta a la vez, no te va a durar ni dos telediarios.

Esto es lo que ha pasado y está pasando en la Comunidad de Madrid.

A una estructura endeble, que viene fraguando su debilidad desde hace mucho por el proceso privatizador, le atiza el temporal (los profesionales tendrán que trabajar más, cobrando lo mismo, con lo que se ahorran trabajadores -6000-).

Y no sólo es que no procuremos proteger al sistema con algo más de presupuesto en esta situación de emergencia, sino que nos permitimos el lujo de dedicarlo a centros privados en vez de rescatar al sistema público (éste no goza de los beneficios de los mercados, porque es por y para la gente y damos igual). El Gobierno de Esperanza Aguirre aumenta en un 34% la cuantía a convenios con el sector privado, aumentando en todos los casos el presupuesto de los hospitales de gestión privada y disminuyendo el presupuesto de los de gestión pública (1,5 en 2012 y 9,5 en 2011) y el de Atención Primaria (3,7 %; y éste lleva disminuyendo aproximadamente el 2% cada año desde hace cuatro, y eso que es el eje del sistema ji ji).

Una de las claves del problema es que el sistema amenaza ya ruina. No es que empecemos ahora a ver qué pasa, a ver si le damos un poco de cemento por aquí, le hacemos una ñapa por allá….No. Cualquier día el edificio se derrumba y ya no se puede reformar. Habrá que construir uno nuevo. Y eso que el edificio anterior tenía muy pocos años, y era muy bueno, había costado muy caro (dinero y sangre) y con un poco de cuidado hubiera aguantado un montón de años más, en muy buenas condiciones.

El problema es que el paciente (y el profesional, lo que es mucho más grave) no se ha percatado o no se ha querido percatar de nada de ésto. Va al médico y le atiende. Tiene una apendicitis y se le opera. Pero el sistema lleva buscándose problemas muchos años a cuenta del modelo de gestión sanitaria imperante en este triángulo escaleno de la Comunidad de Madrid.

El caso de los profesionales es llamativo. Hemos tragado con la privatización de la provisión como si nada. Hemos mirado para otro lado.

Estaba de puta madre irse a un hospital con una interinidad aunque lo gestionara una fundación, que se arrogaba en la concesión el derecho de la gestión sobre el centro de especialidades, durante 30 años. Callamos mientras externalizaban la cafetería, la limpieza, la seguridad. Luego llegaron las pruebas diagnósticas, las pruebas de imagen, el laboratorio… Externalizaban a la privada pruebas, cirugías… Algunos servicios como los Centro Integrales de Atención a Drogodependientes (CAID) pasaron a manos de empresas que los gestionaban -1400 euros cobraban los médicos adjuntos-). Mutis (por/en) el foro.

Pero llegó la crisis y no hizo más que acelerar los acontecimientos que por sí solos iban a llegar tarde o temprano.

Los residentes, que ya soportan grandes cargas de trabajo tendrán o que trabajar más o trabajar lo mismo y cobrar menos (un residente de familia de tercer año en Cataluña cobra 1400 euros). Algunos derechos que había costado mucho conseguir, como las libranzas de guardia, se los pasan por el forro cada vez más, sobre todo en los servicios hospitalarios. Cada vez es más frecuente en los servicios esa modita de quedarse por las tardes, por el morro. Vete a Inglaterra y pídele eso a los trabajadores, a ver qué te dicen… No puedo dejar de pensar en compañeros míos que hace 6 años lucharon y consiguieron grandes mejoras en las condiciones de los residentes y en cómo se están destruyendo ahora esas mejoras…

La situación de los médicos de familia jóvenes y eventuales también es muy preocupante. Con un sistema de contratación opaco y basado en el amiguismo, en la aceptación implícita de abusos (doblajes para que no te dejen de llamar, turnos de urgencias indiscriminados que no tocan, turnos de domicilios que tampoco, triquiñuelas para no pagarte el fin de semana). Se han incorporado los compañeros que habían aprobado la última oposición y a los demás los han colocado en una lista con un baremo y en un proceso del todo irregular, ante el que la Plataforma de Eventuales de Atención Primaria de Madrid va a reclamar judicialmente.

Pero la que es más preocupante, o al menos a mí me parece del todo alarmante, es la situación de los especialistas hospitalarios. Éstos son los que más han sufrido la reconversión del sector. El resi al final depende del Gobierno Central y está más protegido, tiene un contrato fijo. El médico de familia joven algo rasca, porque trabajo eventual de Primaria tiene que haber, aunque menos y de menos calidad, pero tiene que haberlo (en lo que dura la Atención Primaria, claro).

Pero los compañeros de especialidades hospitalarias están muy jodidos. Se están comiendo el nuevo modelo. Tienen tres opciones y no más. 1. Irse al paro. 2. Trabajar en la privada. 3. Trabajar en la pública como un cabrón por casi nada.

Centrémonos en el punto número 3. Debéis conocer la nueva tendencia. Se llama “la beca”. Consiste en que haces un trabajo como médico adjunto cobrando 600 euros al mes. A veces no te dan ni de alta en la Seguridad Social. No tienes ni CIAS. Investigas, le haces el trabajo sucio al jefe. Te quedas por las tardes como un campeón también, no sea que se vayan a pensar. Haces de todo, tragas con toda la mierda del servicio. Haces guardias, pasas planta, consultas monográficas, le pasas la consulta al jefe, no libras las guardias, etc, etc.

A esta situación hemos llegado. Hallámonos en este punto, amigos.

Los sindicatos transigen lo que quieren y más (tragan con la recolocación de la OPE en Primaria como si nada, permiten que la Dirección General de Recursos Humanos no renueve a un médico eventual si está de baja por enfermedad o de baja maternal…).

Desde esta nueva clase política se hace extender el mensaje (que alarmantemente cala entre la población) de que los sindicalistas son vagos y maleantes.  Han convencido a la población (pobrecitos de nosotros!!) de que a los que se encargan de representar los derechos de los trabajadores hay que anularles, dejar de darles facilidades para que desarrollen su trabajo (independientemente de que haya caraduras entre las filas sindicales, pero en todos los colectivos los hay).

El Colegio de Médicos está a punto de ser comprado por una compañía de seguros (y eso que hay algunos que me consta que luchan de verdad, como Miguel Ángel Sánchez Chillón).

La oposición política no tiene la presencia que se espera de ella (y eso que también me consta que José Manuel Freire es alguien en quien se puede confiar).

Las sociedades científicas ande andarán.

Y los profesionales…

Hay algunos compañeros que llevan luchando mucho tiempo por evitar que se haya llegado a esta situación (CAS, Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, Plataforma de Eventuales de Atención Primaria de Madrid – grupo en Facebook - y hace menos el Grupo de Sanidad 15M). Creo que no han (hemos) conseguido mucho, pero no porque no lo hayan intentado, sino porque el gobierno de la Comunidad de Madrid es impermeable a este tipo de movimientos. Y lo es porque cuando se cuenta con un respaldo tan mayoritario en las urnas uno se arroga la legitimidad para hacer lo que le dé la gana.

Esta gente que lucha son verdaderos héroes, porque la lucha desinteresada, la lucha por el bien común, los convierte en eso.

Por otro lado están los profesionales de a pie, que nos ponemos a querer salvar el edificio cuando ya está casi en el suelo. Lo hacemos porque nos rascan el bolsillo. Hemos aceptado todo tipo de infamias y ahora salimos del cascarón, en el último momento. Estamos dispuestos a patalear un poco y a quejarnos en el pasillo, pero sin mucho a lo que renunciar. Ni tiempo ni dinero.

Adolecemos los médicos de dos graves defectos. Uno la falta de unidad. Otro es que estamos como un perro en una caseta, a veces nos rebelamos y nos enfurecemos, ladramos y saltamos, pero estamos atados por una cadena que sólo nos deja rebelarnos en un círculo delimitado por una circunferencia de radio la longitud de la cadena.

La cadena son las deudas en sus diferentes modalidades: hipoteca, coche, hijos… y demás circunstancias de la vida por supuesto legítima, pero pureta, que solemos llevar.

Al final todo es dinero. Cochino dinero. Se privatiza por dinero y no se lucha por dinero. No hay huevos a encadenar huelga tras huelga hasta que cejen en su sometimiento. Tenemos lo que nos merecemos.  

También suceden estas inconveniencias en la Sanidad Pública por el comportamiento electoral. Lo que no puede ser es que la abnegación sin condiciones de los profesionales lleve salvándole el culo a este sistema ruinoso la intemerata, ante el voto reiterado de la ciudadanía por una opción que lo ahoga. Los profesionales podemos hacer mucho, pero ni podemos ni debemos hacerlo todo. La población que usa y disfruta el sistema también tiene mucho que decir.

Hay días que soy pesimista y otros optimista. Hoy me toca el optimista.

Se ha paralizado de momento el rodillo que iba hacer a los residentes trabajar de gratis la mañana del sábado, porque se han organizado bien y convocado una huelga sin servicios mínimos, porque su status se lo permitía (lamentablemente hay que violentar al sistema si se quiere conseguir algo).

Un sindicato mayoritario y el Colegio de Médicos se unen en sus reivindicaciones. El Colegio de Médicos tradicionalmente alineado con la Consejería alza la voz. Los profesionales se van concienciando, aunque haya sido por las malas. Existe Internet. Hay redes sociales donde la información vuela. Hay perspectivas de movilizaciones.

Creamos un grupo de Jóvenes Médicos Precarios, al que te pido que te unas en este link:

Un espacio de encuentro para médicos residentes, médicos de familia y especialistas hospitalarios. Somos 180 en una semana. 2000 residentes de Madrid compartiendo información en un grupo en las redes sociales. 60.000 trabajadores sanitarios en la Comunidad de Madrid.

Se habla ya de marea blanca.

Es fundamental la unión entre todos: enfermeras, auxiliares, trabajadores sociales, fisioterapeutas, administrativos, celadores, técnicos… Todos.

No podemos dejar que toquen la Sanidad. Destruir el Sistema Sanitario Público Español es destruir nuestra propia condición. Es como si destruyéramos la Constitución. Ambos tienen mil fallos, mil incoherencias… Pero no podríamos vivir sin ambos en una sociedad que pudiera considerarse decente.

Dice Stefan Zweig en Tiempo y Mundo: El que cree realmente en las ideas no se deja desorientar por hechos particulares que parezcan refutarlas, pues un pensamiento que se comprende plenamente en su necesidad posee una fuerza irresistible de impulsión.

 Y una Sanidad Pública, de Calidad, Universal y sin injerencias de empresas privadas es tal pensamiento.

Adelante.


6 comentarios:

Demetrio dijo...

Como bien dices, todo es dinero. Y esta iniciativa no se debe a otra cosa más que el dinero. Para unos y para otros.

Os han aplicado la regularización del sistema laboral. Los jóvenes llevan trabajando con becas hasta los 35 en otros sectores y "es lo que hay". Pero bueno, es tan sencillo como hacer el MIR e irse fuera. Por fuera no me refiero a Nueva Zelanda donde me consta que necesitan mucho profesional sanitario. Por fuera me refiero a fuera de Madrid. Pero claro, queremos acabar la residencia y quedarnos en Madrid, si es posible cerca de casa, con mi novia y el perro. Con guardias de cama pagadas, de despiértame sólo si es muy urgente. Y eso... parece que no va a poder ser.

A los médicos os ha llegado. Es lo que tiene que haya muchos. O que haya muchos muy bien pagados, míralo como quieras.

Roberto Sánchez dijo...

Demetrio,

de acuerdo en que hay que flexibilizar las condiciones de trabajo en cuanto a dónde ejercerlo si se quiere mejorar profesionalmente. Una cosa es eso y otra es que te amputen los derechos.

El panorama en otras Comunidades Autónomas fuera de Madrid no es que sea mucho mejor.

La imagen ésa del médico vago, llegando a las 10 y durmiendo toda la noche es un estereotipo más, como el del funcionario o el del andaluz, falso.

El médico es por definición un currante nato. Si me apuras un poco, yo lo veo más bien hoy como hermanita de la caridad, que es capaz de aceptar lo que le echen. Lo hace porque trabaja por y para sus pacientes. Nunca aceptaría nada que fuera a perjudicar la atención de un paciente. Y de eso se aprovecha la Administración.

Por otro lado no olvides ciertas peculiaridades que hacen a los médico algo diferentes al resto de los trabajadores. No a todos, pero sí a la mayoría. Es muy jodido entrar a la Universidad. Te tienes que dejar los cuernos durante 2 años ahora, 4 en mi época. La carrera es la más larga de todas, 6 años. Tienes que hacer un duro examen. Y dependiendo de tus notas, elegir una especialidad. Donde estarás de 4 a 5 años, de sol a sol. No se puede aceptar que te paguen 600 euros y que estés mendigando después de eso.

Si la sociedad lo permite, lo pagará.

M. José dijo...

Efectivamente, Demetrio: pueden que nuestros salarios sean más altos que en otros trabajos, pero nuestras responsabilidades también son mayores...y creeme, en España el salario de un médico es irrisorio en comparación con el salario de compañeros de otros países europeos. De acuerdo, estamos aquí porque queremos, nos podemos ir a otros países, donde por otra parte, los médicos españoles estamos muy bien valorados.
Y no, no nos ha tocado a los médicos, nos y os está tocando a todos, porque vamos y vais a recibir una asistencia sanitaria de peor calidad, con profesionales cansados y quemados. Esto durante unos años, hasta que en un futuro, cada vez más próximo, el que quiera asistencia sanitaria, la tendrá que pagar.¿Sabes cuánto cuesta el tratamiento de un cáncer, un trasplante o el simple ingreso los días de rigor tras un parto o una cesárea? ¿Estás dispuesto a pagar por esto si te vieses en la necesidad?
No es que nos haya tocado a los médicos. Es que se están valiendo de la crisis para hacer recortes donde más presupuesto habría que dedicar.
Están tocando la Sanidad, la Educación...pilares de nuestro estado de bienestar. Te repito, nos está tocando a todos

Piagetinator dijo...

Primero os dirán que se os acabó la fiesta.
Después os llamarán privilegiados.
Luego os llamarán vagos
y os echarán a sus pesebreros encima.
Los profes ya nos sabemos la historia.
Mucho ánimo y adelante. No van a poder con nosotros.

TMartínez dijo...

Me alegra verte tab reivindicativo Roberto.El sindicato que desde hace años esta trabajando con los residentes es CESM. Por otro lado os dire que el salario del médico no es necesario compararle con los médicos de otros paises.Profesionales del grupo A de la Administración:Jueces,Abogados...tienen sueldo equiparables alos médicos y en muchos casos superiores. Sin necesidad, como bien apunta Roberto, de un minimo de 10 años de formación.Porque en este pais para ejercer en el sistema público se precisa la especialidad; o a ejercer solo a nivel privado.Por otro lado el nivel de resposabilidad exigido al médico no es comparable a ningun otro personal.
Un abrazo a todos

Dersu Uzala dijo...

Hola Roberto. Totalmente de acuerdo con lo que narras. Lo suscribo 100%. Enhorabuena. Es reconfortante ver que aunque minoría, no estamos sólos los que pensamos de otro modo. Un primo mío madrileño me habló de Jóvenes Médicos precarios. Te escribo desde Andalucía, en el que cómo verás, las cosas tampoco andan demasiado bien. He colgado una carta en el grupo Médicos Jóvenes Precarios, ya que es demasiado larga y no la admite esta entrada. Es una reflexión personal ante muchos acontecimientos (presentes y pasados) vividos. Nada más. Se titula MIEDO.
Un saludo!