lunes, 12 de diciembre de 2011

DICIEMBRE: LOS INVISIBLES, LOS OLVIDADOS.

Se cumplen ahora 50 años cuando un importante médico inglés, Julian Tudor Hart, enunció la llamada “ley de los cuidados inversos”: el acceso a atención médica de calidad disminuye en proporción inversa a su necesidad en la población, y ello se cumple más intensamente donde las fuerzas del mercado son más fuertes. Sin embargo, los médicos generales y de familia suelen ignorar la ubicuidad de dicha ley, y hasta su mero enunciado: En teoría, prestamos más servicios a quienes más los necesitan, pero en la práctica las cosas suceden en sentido inverso: los pobres, los marginados, los inmigrantes, los ancianos reciben menos cuidados.

1 comentario:

Mar dijo...

Genial lo del bálsamo...

Respecto a la primera parte, lo de sentirse arropado por el médico, diré que quiero solicitar el cambio del mío. No tengo argumentos para valorar su pericia en la medicina, no he tenido necesidad de comprobarlo. Pero cada vez que pienso en él, se reaviva la mala sensación que me dejó. Fuí a verlo tras el parto de mi primera hija, aún dolorida por los puntos, asustada, mareada por el papeleo, por las visitas de la familia, con sueño atrasado... Era una consulta administrativa, estuve de baja el último mes de embarazo y el día que me tocaba recoger el último parte me puse de parto. Entre el alta y la vuelta a casa tardé unos días en ir a su consulta. No recuerdo bien, pero además del parte de baja también tenía que darme algún otro papel para solicitar el permiso por maternidad. Sí, una consulta estúpida, un formalismo, a mi también me parece que es desaprovechar a un profesional, etc,. Pero lo que nunca entenderé, ni pienso justificar es que para lo único que mi médico abrió la boca fué para decirme que el parte tenía que recogerlo cuando tocaba porque ahora se le había juntado mucho papeleo. No hace mucho leí el texto de Juan Gervás sobre consultas sagradas... Pues eso, que si tu médico te arropa, no te buscas otro.