lunes, 4 de julio de 2011

ASEOS

Desde que comenzó la acampada entraba todos los días a mear al Corte Inglés de Sol. Solía mear en turno de tarde porque por la mañana daba largos tragos a los bricks de zumo de dos litros que pululaban por el campamento.

Desde Abril trabajaba en turno de tarde en el Corte Inglés. Empezó muy entusiasmado en esa franja. La gente que trabaja por la tarde siempre dice que está muy bien el horario, porque por las mañanas puedes ir al banco y hacer papeles, aunque él no tenía ni hipoteca ni nada.

Ella entraba siempre por la esquina con Tetuán, subía las escaleras mecánicas y aguantaba desafiante las miradas de las dependientas de la sección de ropa interior a la cresta naranja y a las medias rotas. Luego se desviaba un poco y enfilaba la sección de maletas hasta alcanzar los baños.

Él siempre había querido viajar, por eso no dudó en desear que le mandaran a la sección de maletas, aunque nunca iba a ningún lado.
A ella se le llenaba la boca cuando hablaba de los proyectos de ir a, pero nunca había salido de la Comunidad Económica Europea y eso que se decía anticapitalista.

Cuando él notó la presencia reiterada de ella a lo largo de los días, se reconocía en traje y corbata delante de su paso y no le podía aguantar su mirada desafiante e indignada.

Un día él sintió una falta y al día siguiente se armó de valor y le preguntó que qué había pasado ayer.
- Me pedí un día de asuntos propios – le contestó ella.
- ¿Y qué hiciste? - preguntó él-.
- Eso no es asunto tuyo, es un asunto propio.

Un día ella sintió una falta y al día siguiente le preguntó que qué había pasado ayer.
- Estamos jodiendo a la pequeña y mediana empresa y como abrimos los domingos libramos entre semana.

La acampada se levantó y ella dejó de ir por los aseos del Corte Inglés. Un par de días después, abriendo una maleta para enseñársela a una cliente él encontró en su interior un brick de zumo de naranja de dos litros en el que se veía escrito “Estoy que no meo por tí”.

Él decidió que iba a ir barrio a barrio buscándola por las asambleas.

En un descuido de sus compañeras de planta se metió un conjunto de braguita y sujetador (los hombres no sabemos calcular la talla de nuestras camisetas pero en las de los sujetadores contamos intervalos de confianza minúsculos) naranja en el paquete y al salir, bajó por primera vez en aquellos tres meses Preciados hasta Sol.

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