martes, 6 de diciembre de 2016

SIQUIATRAS

Hay psiquiatras con criterios diagnósticos del DSM-IV. Psiquiatras atenazados por su escuela. Hay psiquiatras tan poco profesionales que se hallan integrados en la sociedad. Algunos suspicaces, otros fóbicos, histéricos, límites, neuroasténicos, hipocondríacos. Psiquiatras que no dan abasto a atender a todos los compañeros del hospital. Que estudian Psicología por la UNED. Que tienen complejidades en relación al género y a la sexualidad. Que comenzaron con Freud y siguieron con Lacan terminando en Laclau y alistándose en alguna revolución. Que profundizaron en la relación entre Psiquiatría y Poder. Hay psiquiatras que se pasan de revoluciones. Que se han leído todos los libros del mundo. Que alcanzan su madurez profesional cuando deciden pasarse de una vez de la Psiquiatría a cualquier otra rama del saber. Que les chifla el mundo académico. Que son la cultura personificada. Que tienen la tesis. Hay psiquiatras con los que uno nunca se aburre porque siempre tienen algo que decir e historias interesantes que contar. Hay psiquiatras que comienzan a hablar y no paran. Hay psiquiatras que comienzan a escuchar y apenas puedes sacarlos ya de su silencio. Hay psiquiatras que leen a Durkheim y a Badaracco. Psiquiatras que rotaron en Buenos Aires y que se entregaron como nunca al amor. Que curan a gente muy malita y que luego se desestabilizan con una palabra malsonante o una bobá, que se ahogan en un vaso de agua. Hay psiquiatras que nunca aprendieron a amar. Que las lían como Amancio. Que consumen paciencias y tóxicos. Que viajan mucho y están apuntados a teatro. Que desconfían de los genéricos. Que leen Postpsiquiatría. Que para conseguir amarlos, llegar al fondo de su corazón y/o conseguir que te amen hay que hacer un máster o un concurso oposición. Hay psiquiatras que se tatúan en secreto. Psiquiatras que no hay por dónde cogerlos. Psiquiatras que entregaron su vida entera a su profesión. Psiquiatras que me gustaría saber qué rayos hacen un domingo por la tarde.

lunes, 26 de septiembre de 2016

VÓMITOS

Hay vómitos comunes en cuanto al género. Vómitos con olor a niño. Vómitos que son la leche. Vómitos con tropezones, como el gazpacho. Vómitos que desbordan la palangana. Vómitos breves y escasos. Vómitos de mentira que no se sabe si son regurgitaciones. Vómitos que se quedan en náusea y que nunca tendrán lugar. Vómitos in the middle of the night. Uno vomita por la noite porque está muy malo o porque está con una buena melopea. Hay vómitos que siempre llevan garbanzos y no se sabe porqué. Hay besos tristes con sabor a vómito. Hay gente que cuando llega a casa templa hace una H con la ropa en el suelo para que cuando venga el helicóptero aterrice en el helipuerto. Hay vómitos que dan vértigo. Hay vómitos en escopetazo. Vómitos que se aprieta el (punto) gatillo y disparan. Vómitos del amarillo de los canutos. Vómitos en la bolsa del Carrefour. Hay que gente que está de vuelta y vomita en doble bolsa para que no se filtre nada. Vómitos que resuenan y huelen en el silencio y la quietud del autobús de línea. No hay un gesto más bonito que una madre sujetando la frente mientras el hijo vomita. Madres que llevan una toallita en el bolso por si se produce el fenómeno del vómito. Vómitos que se pillan por las salpicaduras que dejan en el váter. Vómitos por el ciclo que se azofranan. Vómitos a los que siempre se les puso y se les pondrá Primperam por más que diga la AEMPS. Hay vómitos con cortejo. Vómitos de transgredir. Vómitos de te has quedado frío, de corte de digestión. Vómitos de vomita que te vas a quedar agusto. Vómitos que se estimulan a pesar de la intención contraria bebiendo manzanilla; esa manzanilla de paraqueteasiente. Vómitos amarillos que dice la gente que son de bilis. Vómitos en los portales. Vómitos recientitos y con varios días de evolución. Vómitos que aspiran a pasar al pulmón. Vómitos del primer trimestre del embarazo y del curso escolar. Vómitos que te desgarran el alma y el esófago. Hay vómitos que no se resisten al café con sal. Hay otros en posos de café. Hay vómitos que te desordenan la vida y los electrolistos. Hay centros del vómito y sus periferias. Vómitos que son devueltos. Vómitos muy jevis de las varices que te matan y te ponen todo perdido. Vómitos por irritación de la vida y las meninges. Vómitos por la hipertensión intracraneal y arterial. Vómitos con (d)olor torácico porque te manchan la camisa. Vómitos que buscan una esquina. Vómitos como el orgasmo, que cuando suceden el cuerpo busca un consuelo y alguien a quien abrazar.


domingo, 3 de julio de 2016

RENÉ FAVALORO Y LA ÉPICA DE LA MEDICINA

Aquel sábado de julio del 2000 te metiste en el baño de tu apartamento en Buenos Aires con un revólver en la mano. Tenías 77 años y habías operado al último paciente el día anterior. Dejaste unas cartas en la mesita del salón.
Aquel mediodía te descerrajaste un tiro en el pecho que te atravesó el corazón y te salió por la espalda. Aquella bala estaba cargada de significado. Nunca tantas cosas cupieron en un trozo de plomo. Tampoco en la carta que dejaste de despedida, que es probablemente una de las obras más sobresalientes de la literatura universal, quizá porque es real.

jueves, 5 de mayo de 2016

ESTAR DE MORIRSE

Le pusieron la Amiodarona y le reANIMARON a lo American Heart Association,
pero daba igual,
porque estaba de morirse.
Le vió la enfermera y según entró por la puerta le sentenció: Éste está de morirse.

Le llevaron a la Anderson y le pusieron el protocolo yanqui,
pero qué es una remisión completa cuando uno está de morirse.

Con el modelo Beveridge, con la Atención Primaria como eje del sistema,
cuando estás de morirte,
no te libra ni dios.

Cuando uno se empeña en morirse.
Déjalo irse. Déjalo. 

lunes, 14 de marzo de 2016

ORGANISMOS OFICIALES

"Mónica vino a mi consulta con unos síntomas clarísimos de síndrome constitucional. El que no lo viera es que tenía una miopía y una carta magnas. Estaba tan delgada que tenía un músculo esquelético. Me dijo que en ese Estado no podía seguir. Yo me propuse hacer una reforma, pero no estaba seguro de si contaba con dos tercios de los órganos. Esto era debido a que los órganos lo eran de muy diferentes poderes y tejidos (como la bandera), y no sabía si los iba a poder poner a todos de acuerdo. 

Los había que tenían competencias en exteriores, como las glándulas sudoríparas, mientras que otros las tenían en defensa, como el bazo. Era un timo. Algunos eran órganos ejecutivos (músculos), otros consultivos (corazón, perteneciente a Interior) y otros legislativos (ADN). Éstos últimos estaban sometidos a las leyes de Mendel. A su vez los órganos se constituían en aparatos; tales eran el aparato de los partidos o los aparatos burocráticos. Algunas veces uno nacía con algunas anomalías como riñón y partido únicos. Los aparatos constituían sistemas, como los sistemas electorales o los nerviosos centrales. Los síntomas se agrupaban en síndromes y éstos en enfermedades, siguiendo esta misma lógica". 



martes, 26 de enero de 2016

CICATRICES

No hay un tatuaje tan auténtico y cargado de significado como una cicatriz. Es gratuito o financiado por la Seguridad Social. La cicatriz es mucho más indisoluble que el matrimonio y el Colacao, porque permanece en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte nos separe.

La existencia o no de una cicatriz pone a prueba la verdadera condición de una herida, con lo que la primera se constituye como un marcador de daño completamente validado. No hay personas más entrañables y peliculeras que las que exhiben las cicatrices como un trofeo, con orgullo. ¡Cómo pueden ser capaces de existir la heroicidad y la épica en un cuerpo sin cicatrices! Eso es como un revolucionario que lo único que ha hecho es pasarse su existencia entera leyendo libros encerrado en una habitación.

Hay cicatrices que se ven y otras que no se ven. Las que no se ven se revelan con la cualidad apasionante de todo lo que en la vida no es apreciable a simple vista. Cuando tú llegas a una cicatriz oculta, bien por la condición de amante bien por la de médico, tienes la certeza de encontrarte en un territorio medio prohibido.

Entre las cicatrices que no se ven destacan las del alma. De todos es sabido que un infarto agudo deja una cicatriz en el miocardio que restringe su contractilidad y su función ventricular futura. Algo parecido pasa con las cicatrices en el alma. Llega un momento en que la oportunidad de generar una presión emocional y sistólica mínima con la que presentarte ante la circulación periférica es completamente nula.

Aunque la cicatriz nos parezca ajena, no hay una estructura más propia, porque dígame usted si no quién es el propietario y el depositario del fibroblasto.

La piel, el celebro y el alma son una tábula rasa que pronto comienzan a llenarse de contenido.

Cualquier persona mínimamente observadora y viajera habrá advertido que las personas en Latinoamérica tienen muchas más cicatrices que en la vieja Europa, más la clase baja que la alta; lo que refleja, resume y ejemplifica otros muchos aspectos en relación.

Una vez iba por la calle y vi a una persona en el suelo, portuguesa y semiinconsciente. Adiviné un trozo de parche de nitrato en la región infraclavicular. Le rompí la camisa a lo bestia como Jul Jogan y escuché el crujir de los botones como crujen las costillas cuando revientas a compresiones torácicas a una persona. Vi una cicatriz que alcanzaba del esternón al ombligo. Me sentí tan ingenioso y tan de(tec/duc)tivesco, recuerdo, por ser capaz de comprender la condición de cardiópata del paciente a partir de mi sagacidad. Le comencé a cascar Trinisprays como un loco asumiendo un infarto. Llamé a la UME y se lo entregué más salvo que sano. Después les pregunté que qué tenía el paciente. “Un infarto no era”, seguido de “nos lo diste totalmente chocado, hubo que ponerle Dobuta a chorro y no remontaba ni pa dios”.

Dijo el maestro: “no hay sutura mal dada, sino paciente mal cicatrizador”.

Hay cicatrices que te recorren la espalda como un escalofrío. Cicatrices por las que todo el mundo pregunta antes o después. Cicatrices que duelen. Perpendiculares a las líneas de Langers. Cicatrices que hacen cosquillas. Con formas. Que pasan a formar parte de la idiosincrasia de la persona hasta el punto que ya no te la imaginas sin ellas. Cicatrices que dejan huella. Cicatrices generacionales como las de la vacuna de la viruela. Tatuajes de calcamonía también llamados cica(c)trices. Hay cicatrices que se mueven al ritmo del coito. Cicatrices a las que se te va la vista como al agujero de la muela que falta en vez de al resto de la piel o la dentadura. Cicatrices rectilíneas, delgadas y largas que revelan un tajo aparentemente impresionante, pero finalmente superficial. Cicatrices puntiformes, pequeñas y prácticamente insignificantes, que son la minúscula puerta de entrada de una puñalada que llega hasta las entrañas. Hay cicatrices que son de firma quirúrgica y otras de firma callejera, pero cicatrices las dos finalmente. Cicatrices cuaternarias y primarias, pues. Hay cicatrices en la cara y en la mama. Cicatrices de haber vendido un riñón. No-cicatrices; que finalmente no fueron. Hay cicatrices que loides. 

domingo, 17 de enero de 2016

CINCO MINUTOS CON CONSUELO

Querida Consuelo:

El otro día me llamó el celador a las 7.30 para decirme que te habías muerto. Lo primero que pensé es que vaya horas de morirte. A las 8:00 damos el cambio e iba a tener que preparar la de cristo para meter el maletín en el blindado. Asimismo, me ibas a hacer llegar tarde a casa.

Me vestí rápido y fui de malas para la residencia de ancianos donde llevabas varios años. Me dijo la auxiliar que cuando fue a despertarte no reaccionabas a estímulos dolorosos.

Yo hice un poco el paripé para comprobar lo evidente y rellené un parte interno con letra de mala gana. Le dije a la auxiliar si quería que rellenara el parte de defunción y dijo que sí, pero que tenía que ir a buscarlo.

Me senté en una silla y me quedé cinco minutos esperando a que me subieran el dichoso papel asalmonado. Quise rellenarlo con letra de mala gana también, pero las letras están individualizadas para evitar eso precisamente. Hay vidas y letras que no se pueden salir del borde.

En esos cinco minutos miré a tu compañera de habitación. Tenía un montón de fotos sobre las mesitas auxiliares. Tú no tenías nada.

Me quedé mirándote fijamente, con la cabeza vacía, como embobado, colgado de una de las barras laterales de la cama articulada.

Te toqué la cara en un gesto que tenía más trazas de caricia que de exploración física. Te dejé caer otra vez un brazo a plomo, en un signo de gravedad.

Pensé que iba a rubricar la historia de tu vida y que no tenía ni puta idea de quién habías sido ni de lo que habías hecho. No sabía si fuiste a ver a Sabina al Güisbur en el 99, si te gustaba la Cherrie Coke y la tortilla del Nadira, si te metías en la cama con un libro de las aventuras de Artemio Rulán y José Garzón, si pusiste a un mulato de dos metros mirando al Cristo del Corcovado, si acentuabas los monosílabos. No sabía si te morías por los Boletus, si tenías una triple vida o un triple bypass o si te gustaban las marchas cortas.

Por inventarme me iba a tener que inventar hasta la causa de tu muerte para poder poner algo en el certificado. No iba a poder poner que moriste de soledad o de un empacho de (maza)panes y peces, o de recuerdos.

Yo no sabía si dentro de cuatro años se iba a acordar alguien de ti, si ibas a recibir llamadas después de fallecida o simplemente te ibas a morir y nadie te iba a reclamar, aparte de Hacienda. Yo no sabía qué iba a ser de tu DNI ni de tus huellas dactilares o ecológicas.

Creo que a las personas sólo se las puede entender con completud después de muertas. De la misma manera, uno sólo puede comprender una novela que está por escribir cuando la tiene entera dentro de su cabeza y la historia ha terminado de alguna manera. Eso es lo que paradójicamente ayuda a concluirla, porque lo que una buena novela debe hacer es disociar los datos duros de la digestión de los mismos.

Los hijos del médico entregado y solitario se llaman pacientes, y su familia sociedad.

No sabía qué hacer para embellecer y dignificar tu último momento, Consuelo. Así que te he escrito esto en estos cinco minutos, en lo que me han subido el certificado de defunción. No son las Cinco horas con Mario, pero tengo que librar la guardia, ya lo siento. Es que tengo que ir al banco luego a liquidar un sólido.

No sé si te hace justicia, pero me han dicho que lo ha leído el de la funeraria y que ha echado una lagrimita. Creo que eso es mucho.


viernes, 8 de enero de 2016

A GÁVEA

Tradução em português das memórias de um médico espanhol, no Rio de Janeiro, Brasil.

Se achar que o texto merece ser divulgado, peço que distribua onde possa ser lido. Obrigado.

(Traducción al portugués de las memorias de un médico español en Río de Janeiro, Brasil.  

Si crees que el texto merece difusión te pido que lo distribuyas allá donde pueda leerse. Gracias). 

"Eu dizia que, assim como a garota em quem Sabina se inspirou para escrever “Con la frente marchita” na Argentina era guerrilheira, eu fantasiava que ela era do Comando Vermelho, mas não era o caso. Em troca, lhe prometi escrever uma canção para convertê-la na Garota de Copacabana, à imagem da de Ipanema, mas se vê que a letra está ficando um pouco longa.

E já não me resta mais tempo. Preciso ir já. Eu não tenho o tempo, a tranquilidade, a paciência e a persistência de Lula. Sou uma bala perdida na Espanha e isso lamentavelmente é uma coisa muito séria no Rio. Só me resta um último segundo para recordar sua pele crocante e peluda como a do frango. Para recordar que ela pensava que se tratava de uma luta de línguas, mas na realidade era a luta de classes. Para (me) inspirar com seu nariz carioca em meu peito. Para dizer que é uma pedra angular e preciosa na minha vida.

Só me resta te beijar pela última vez na Cinelândia. Prometer te levar pra Disneylândia. Te beijar os morros. Te tirar do planeta terra com o disco voador de Niemeyer. Te esperar mais meia hora na livraria do CCBB. Te esperar com a urgência dos casais que esperam uma vaga no hall dos motéis. Te tocar com a tristeza do pianista do shopping no Leblon. Te espiar através dos espelhos na Colombo. Te irritar por deixar pingando o filtro de água gelada. Beber água da torneira para me fazer de valente. Preparar seu café da manhã e de depois de amanhã. Fingir que adoro Bossa Nova. Passar seu fio dental na minha boca. Captar repetidas vezes o olhar censor do taxista pelo espelho retrovisor por avançar rápido demais. Me derreter quando você coloca assim a língua e os dentes e me chama de gatinho. Fazer um arrastão para te roubar o coração. Te furtar a alma e um beijo a cada sinal vermelho. Nos embriagarmos de bar em bar até chegar à Barra. Ser seu Pão de Açúcar e de queijo. Me apaixonar por você, pelo Rio e pelo Brasil com a mesma intensidade que Don João.

E, finalmente, abandonar tudo com a mesma tranquilidade que o fez o Brasil do império português, para continuar adiante".



martes, 24 de noviembre de 2015

CANTO Y MEDICINA GENERAL

Puedo escribir las historias clínicas más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “la guardia está estrellada, y tiritan los EPOC reagudizados, azules, a lo lejos”.
El disco de la noche gira en la bomba corazón-pulmón y el perfusionista canta los minutos que quedan de clamp.

Puedo escribir los informes para el balneario más tristes esta noche.

Yo le quise dar el alta y a veces ella también quiso, pero no se pudo.
Yo te curé un poco el cuerpo y el alma, y tú también me remendaste un poco la mía.
Puedo contar que me has dicho en la consulta que vas a colapsar como la Unión Soviética,
que tienes una brida en el alma (ata).

Es tan largo el ingreso y tan corto el tiempo pasado en casa.

Puedo firmar los partes de defunción más tristes esta noche,
poner de causa fundamental que moriste de revolución,
ponerte en causa inmediata que moriste de soledad.

La ausculté tantas veces bajo el aire acondicionado infinito.

Ella me quiso porque no se me cambió de cupo, a veces yo también la quería.
Cómo no haber explorado los traveses de más de su hígado.

Puedo firmar las recetas más tristes esta noche, de cloruro mórfico o así.
Pensar que no la tengo, sentir que la he perdido.

Oír la sala de espera inmensa, más inmensa sin ella.

Y la tira reactiva que vira a dos rayitas rosas, como la conjuntiva se humedece.
Qué importa que tenga que derivarla.

La agenda está hasta arriba y me quedan otros 40.
Eso es todo. A lo lejos alguien se retuerce de dolor. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con que la vea el de urgencias.
Como para acercarla mi Diclofenaco intramuscular la busca.

“Mi” enfermera la busca, y ella se va a la sala de curas.

La misma tarde que hace que llegues a menos cinco y tenga que quedarme hasta y media.
Nosotros los de entonces somos siempre los mismos.

Estoy hasta la polla de ser médico de familia, es cierto, pero cuánto me gustaba.
Me pasé la juventud entera para ver un día a mis pacientes de siempre en mi consulta.

De otro. La consulta será de otro. Como de antes mis sueños.
Su síntoma, su anamnesis reposada. Su exploración.

Ya no quiero, es cierto, pero tal vez quiero.

Es tan corta la ilusión por ser médico de familia y tan largos los años haciendo guardias.
Porque en noches como ésta soñaba en que hacía algo provechoso en la medicina de familia,
mi alma no se contenta con haberlos perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.  


domingo, 15 de noviembre de 2015

LA MEDICINA ERA ESTO

No se pierdan ustedes esta joya de colección.

Carta del Sr. Presidente del Colegio de Médicos de Salamanca, Dr. Manuel Gómez Benito, en la Revista Salamanca Médica, revista oficial del Colegio de Médicos de Salamanca, número 50, Septiembre-Noviembre 2015.

Tras comentario crítico por twitter la carta dejó de aparecer en la página web, qué casualidad!

Éste es el nivel.

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“SEGURO COLECTIVO DE SALUD PARA MAYORES DE 64 AÑOS.

Dada la oportunidad de poner en marcha un seguro colectivo de salud muy ventajoso para los médicos mayores de 64 años que lo deseen suscribir, de manera voluntaria y sin límite de edad, pongo en vuestro conocimiento el acuerdo al que el Colegio ha llegado, con la aseguradora ASISA, que espero sea de vuestro de interés.

Llegados a esta edad, somos invisibles para los demás. Nada que objetar; somos como los demás mortales. Pero lo que no podemos comprender, ni aceptar, es que hayamos perdido toda posibilidad de ser atendidos en nuestro hospital, en el que hemos trabajado 40 años o más. Pero es así. No es culpa de los médicos que siguen en activo. Un escaso número se acuerda de nosotros. Están agobiados en sus consultorios, con sus listas de espera inabordables, y ni nosotros mismos nos atrevemos a pedir a un favor para una atención médica.

Dispongamos de nuestra propia Sanidad privada. Paguémosla y, sin recomendaciones, ni favores, seamos atendidos por compañeros que defienden, mantienen y prestigian esta Medicina.

El Colegio Oficial de Médicos ha conseguido que la compañía aseguradora ASISA ponga a nuestra disposición sus cuadros médicos locales y nacionales, si bien sólo para consultas diagnósticas y tratamientos médicos, con derecho a todo tipo de métodos complementarios de diagnóstico, según se adjunta en las coberturas. Hasta hoy no existía un seguro de estas características, pues a partir de los 64 años no se hacen pólizas en estas condiciones. Puestos de acuerdo con la citada aseguradora, vamos a ser pioneros en este modelo, y con nuestros cónyuges o parejas disfrutaremos y estaremos respaldados por nuestros colegas en una Medicina que ya se ha demostrado competente, ágil y cómoda.

Urgencias incluidas, incluso en el extranjero (además de otras coberturas), hemos conseguido unas primas rebajadas en un 70 o 75% respecto a las pólizas privadas que al médico mayor de 64 años le permitan ser atendido con la dignidad a la que tiene derecho, sin límite de edad, sin cuestionario de salud, sin periodos de carencia, etc. Si bien dadas las condiciones de la póliza ya descritas, la compañía ASISA cree justo establecer un compromiso mínimo de un año en el mantenimiento de la suscripción. 

Deciros, por último, que cuantos más seamos más reforzaríamos las ventajas para nuestro colectivo médico en una compañía que es cooperativa de médicos y mantiene el compromiso que se adquiere con la firma del acuerdo en todos sus términos. Hasta ahora hemos estado fuera de esta asistencia sanitaria que se hace sin trabas, sin espera y con una atención como los médicos sabemos hacerlo.

Te rogamos que si estás interesado en este servicio, entregues la solicitud lo antes posible en el Colegio”. 

martes, 10 de noviembre de 2015

COMUNICACIONES INTERHEMISFÉRICAS

Pusieron los dos cuerpos encima de la cama, de lado, uno enfrente del otro. Se produjo un efecto sinérgico en el que uno más uno era mucho más que dos. Como el efecto que se produce en una sociedad o grupo humano cuya resultante es mucho mayor que la suma individualizada de sus miembros. Del mismo modo, es mucho más una cama de 1,50 que dos de 75. A veces la realidad guarda vestigios de un tiempo ancestral, y la cama conserva las dos almohadas separadas de los tiempos de la prehistoria o de la soltería.

Pusieron los dos cuerpos encima de la cama, de lado, y se enfrentaron como se enfrentan los dos hemisferios cerebrales. Que un cuerpo o un hemisferio sea el dominante y otro el dominado es una construcción social y biológica, respectivamente, pues ambos son perfectamente idénticos, o al menos biosimilares.

Estas estructuras se enfrentan buscando y exponiendo las facetas que las hacen compatibles, como los huesos hacen con las carillas articulares, encontrando la congruencia perfecta.

Hay personas que (se) casan de manera biológicamente determinada, pero el paso del tiempo hace que comiencen a aparecer osteofitos y geodas que terminan haciendo cisco la articulación, y llega un punto que o se pone una nueva o ya no hay nada que hacer, porque acontece la artrodesis del amor.

A veces hay suerte y los cuerpos y los huesos se las arreglan para hacerse con un cartílago o un amante con el que protegerse del paso del tiempo.

Pusieron los dos cuerpos encima de la cama, de lado, y buscaron un modelo biológico para comunicarse. Los hemisferios se comunican con una estructura que se llama cuerpo calloso y unas fibras que (con)forman la cisura interhemisférica. Los humanos se comunican conectando sus genitales a través de unos líquidos más o menos espesos y de ph antagónico. Se establecen flujos. Las facetas articulares se sumergen en el líquido articular. Con el líquido siempre resbala todo más. Eso se aprende bien cuando se bebe, que te da todo más igual.

En ocasiones dos personas que no se deben comunicar lo hacen contra todo pronóstico, y la disolución de una en la otra prepara la de San Quintín. Sucede con las personas de distintas clases sociales que terminan juntos. Le pasa lo mismo que a las aurículas. Cada una está en un sitio con un tabique más o menos grueso que las separa, y que no deja que se mezclen los fluidos. Cuando por una anomalía congénita o social ese muro presenta una dehiscencia, comienza a pasar flujo de un territorio a otro, y la mezcla venosa (sangre azul, aristocrática) y arterial (roja, obrera) anega los dos territorios y se prepara tal cristo que ya no se sabe cuál es cuál. Le haces un ecodoopler a eso y haces petar la máquina.

martes, 3 de noviembre de 2015

LA VENTANA

Fui a su casa varias veces a ver a su hermana. Un tumor cerebral, dos meses como mucho. Gran letargia, funciones mínimas, casi nulas. Casualmente vivían al lado mío. Me inquietaba vivir tan cerca y haber permanecido ajeno hasta entonces a esa sucesión dramática de acontecimientos que se desarrollaban tan cerca de mi vulgar cotidianidad, mientras yo hacía de vientre o la colada.

El otro día leí ésto y pensé que ése era mi destino.



Yo también quería vivir todas las vidas. De lo que no estaba tan seguro es si eso podía ser manía o épica. “Uno elige un camino donde hay 100”, dice Juan Gérvas.

En cualquiera de los casos seguí a aquella paciente muy de cerca. Cada noche yo volvía a casa de intentar vivir unas vidas, y según pasaba miraba hacia la ventana de su habitación.

Solía venir tarde y la persiana estaba bajada por lo general. Unas veces a cal y otras a canto. Algótras veces dejaba esos pequeños resquicios por donde se adivinaba la luz. Como esas personas que se cierran en banda pero a las que se les logra ver el interior a través de las costuras o de pequeños resquicios, que dejan no se sabe si un poco voluntariamente. Me encanta tirar del hilo de las personas.

En otras ocasiones la persiana estaba subida, la cortina corrida y la luz dada, como sucede cuando es ya de noche y no lo quieres aceptar… y piensas que aunque tengas que dar la luz, si logras no bajar aún la persiana el día puede continuar, al menos adentro de tu alma y de tu celebro. O como sucede cuando hay que volver a casa después de una buena borrachera y te empeñas en continuar…y piensas que aunque afuera sea de día, si bajas la persiana la noche puede seguir hasta que se extinga en tu alma, en tu celebro o en tu botella.

Dar la luz sin bajar la persiana y sin correr las cortinas en medio de la noche debe ser como salir desnudo a la calle. La noche hace (e)vidente a la luz. Las muelas hacen evidente al agujero que queda en medio porque falta una.

Por el día es diferente, y si tienes corridas las cortinas puedes jugar a estar o no en casa, nadie sabe. Es como cuando estás en el  Skype en la opción de “No disponible” pero en el fondo estás dentro.

Cuando regresaba a casa su luz casi siempre estaba encendida. Llegaba tarde porque una vida nueva es difícil vivirla a las siete de la tarde, pero también a las 4 de la mañana, sobre todo un día de diario, así que hay que calcular muy bien, es muy jodido. A mí me gustan los turistas, los estudiantes y el personal sanitario que hace guardias o turnos porque no distinguen bien los días de diario y los festivos. Siempre me han parecido muy curiosos los días de diario como para dejar de sacarles todo el jugo y el potencial como objeto de análisis, y pasarlos realizando una vulgaridad tan grande como trabajar y no estudiándolos. Me gustan porque esos días la gente es la gente de verdad, y no excepciones de festivo que no llevan a ninguna parte sociológicamente hablando.

Me propuse adivinar en las siguientes visitas el motivo de la luz encendida tan tarde. Me fijé bien (la inspección en Medicina, en Criminología y en la vida es lo primero, sobre todo para visar fármacos) y vi un ordenador en la mesita de estudio contigua a la cama. Pensé que su hermana se quedaba allí hasta tarde y que si no le molestaría a la enferma la luz. A continuación reparé en que cada vez que iba a verla le enchufaba un haz de luz de 1300 lúmenes sobre cada pupila, lo que provocaba la repulsión del músculo constrictor de la pupila que se encogía como una lombriz seguramente pensando: “ya está aquí el hijoputa éste”.

Otras veces la luz que estaba encendida era la del salón, y yo imaginaba una escena cálida de diario y cotidiana, que siempre ansiaba vivir por construirla como apetecible en mi mente. Luego nunca la construía así en el presente de mi casa. Yo sólo era capaz de reconstruir la vida desde fuera. Hacerlo desde dentro me parecía también una vulgaridad. Así me iba.

Siempre que estaba de guardia y salía a hacer domicilios me pasaba eso. Miraba a las luces de las habitaciones encendidas en medio de la noche y era capaz de reconstruir una escena casi siempre deseable. No hay cosa que más me guste que ver una luz de una casa encendida de madrugada e imaginar qué se está haciendo dentro. Es como un voyeurismo antropológico y social. Nunca pensaba, por ejemplo, que era la enfermedad la que encendía la luz, no entraba eso en mis esquemas. Por eso mi paciente y su hermana me los rompían.

La hermana era muy colaboradora y muy digna. Me había pedido que cuando vislumbrara el final ingresara a su hermana para que falleciera en el hospital. Decía que ella la cuidaba lo que hiciera falta, pero que no podría soportar que falleciera en casa.

Yo preví que el fallecimiento se acercaba y la trasladé, pero es difícil a veces atinar con estas cosas. Me sentía mal por si la hubiera mandado muy pronto y luego se tiraba allí tres meses. Les podría generar al servicio así a la bobada un outlier que provocara un cambio en la medida de tendencia central para estudiar la estancia media. Poca broma.

Así que todos los días cuando pasaba, miraba a la ventana esperando una señal. Un día, la persiana bajada transmutó en una ventana abierta de par en par con las cortinas ondeando al viento, que parecía que en vez de entrar desde fuera, salía desde dentro, como en una figuración propia de las películas. Bien pensado supuse que había fallecido bastante antes, pues interpreté aquella apertura como una manifestación de ventilación de todo el (d)olor.

No podía dejar de mirar hacia su ventana todos los días al pasar. Me encontré varias veces con su hermana por la calle y al principio me saludaba con la fascinación y la sorpresa del que descubre que el médico vive cerca. Luego la relación se fue agotando en sí misma porque no había nada más, y llegamos a ese punto en que comenzamos a vivir como un alivio no saludarnos.

Hoy reparé al llegar a casa que ya no había mirado a la ventana al pasar. Me di cuenta entonces de que mi paciente acababa de morir. 

lunes, 26 de octubre de 2015

B(A/U)DÚ

Tengo un trabajo de la hostia y mucho tiempo libre en consecuencia. La verdad es que me sobra el tiempo por los cuatro costados y no sé qué hacer con él. Un día me quise hacer el normal y un amigo mío, el Javi, me dejó que le acompañara. 

Me levanté a las 5 de la mañana para ir al MercaSalamanca a por fruta, luego descargamos en la tienda y me pasé toda la mañana aguantando requerimientos infundados de señoras que no tardarían más de 5 años en fallecer. Una cosa muy parecida a la consulta de Atención Primaria. Al final de la jornada fuimos al bar de al lado y tuve que beber tres cervezas, y luego me tuve que cagar en la puta madre de Cristiano Ronaldo siete veces. Llegué a casa fundido y sólo pude que eructar antes de caer rendido en la cama. Ése día llegué a la conclusión de que no me mola un carajo ser normal.

Al día siguiente decidí meterme en una página web de ésas de contactos, para pasar el tiempo. Seleccioné mi ciudad y al primero que vi ahí fue a mi amigo Javi el frutero juas juas. Decidí enseguida que no podía arriesgar mi imagen y mi prestigio profesional exhibiendo mi careto de esa manera. Así que me metí en el perfil de Facebook de uno de mis amigos argentinos y fui tirando de la cuerda secuencialmente hasta llegar a un amigo de amigo de amigo. Me llamó la atención un chico de mi edad, pero bien parecido, que tenía pelo y el perfil en abierto. Tenía como que 6 fotos de buena calidad y además en 3 de ellas salía con un caniche, lo que pensé que daría mucho juego. Las bajé, me hice una cuenta falsa con ellas y comencé a operar.

Me parecía impresionante que un chico argentino diera el pego perfectamente por uno español hasta que no le hiciera hablar. Tuve una duda ética trascendente. Y es si por respeto a la realidad tenía que hacerle hablar en argento o en castellano. Decidí que en castellano porque independientemente de lo cualitativo, en lo cuantitativo los argentinos hablan mucho y yo no tenía ganas esa tarde de oraciones subordinadas. Enseguida me di cuenta de que la mayor parte de la gente que participaba en esa página no tenía estudios superiores, así que tuve que comenzar a escribir adrede con faltas ortográficas.

La verdad es que me molaba la sensación de estar pilotando un cuerpo con mi mente. Como soy tan negado para las relaciones personales, tenía que tener cuidado de no cagarla con ese cuerpo serrano con mi personalidad, así que empecé a comportarme como yo creía que él era. Tuve que parecer orgulloso, seguro de mí mismo, no tener vergüenza de nada y ser un poco gilipollas, que así es como siempre ha sido la gente que ha triunfado en los bares por la noche. Por eso yo nunca me he comido un rosco.

Pensé que igual que se me daba bien desenvolverme en Argentina con la mente española, tampoco debía ser tan difícil recorrer el camino inverso aunque fuera en Internet. De todas las maneras, intentaba hablar lo menos posible y dar las menos explicaciones, como hacen los guapos y los mentirosos, para no cagarla demasiado.

Me moló un montón ver desfilar por aquellos perfiles de la página web a míticos y míticas de mi ciudad y a jovenzuelos irreconocibles ya, pero en su día históricos de mi juventud. Volver a entrar en su vida desde esa posición y pasado tanto tiempo me parecía una cosa realmente fascinante. Una oportunidad que habría que ser gilipollas para dejarla escapar así porque sí, debido a cualquier tipo de prejuicio o salvedad moral. (Menos de 5 contradicciones es dogmatismo, dice @Hibai_). Eso era un grupo Delphi de la vida, con todas las de la ley.

Comencé a observar que había dado en el clavo con mi plan. Todo lo que nunca había conseguido en la realidad y en la pista de baile me salía ahora a pedir de boca. Era la primera vez en la historia de la ciencia que se alcanzaba la significación estadística con un experimento sociológico y por ende cualitativo. Me vine tan arriba que le dejé un mensajito a mi amigo Javi en forma de cebo a ver si picaba jejej. Lo que tenía era muchos problemas para gestionar adecuadamente las historias cuando se acercaba el momento de plantear un encuentro físico. Al igual que triunfaba en las primeras fases, lo hacía fatal ahí, y perdía todo lo conseguido, me temblaban las piernas y me daba la taquicardia como cuando tenía que dar el primer paso yo para besar en mi tierna adolescencia. Que nunca se sabe cuál es el momento ideal. Pasa lo mismo que con la paracentesis.
   
Era tal el desconcierto que tenía que empecé a sentir hasta pena por el chaval argentino. Todo lo que se estaba perdiendo y no lo sabía. Me quedé flipado con Javi, que le entraba al trapo sin dudarlo jajajaj. Le contó al colega argento lo de la fruta y tal, pero muy distorsionado el cabrón, se hizo pasar por mayorista el hijoputa.

Un día que estaba saliente de guardia como hoy, y por tanto fuertemente frontalizado (si no no estaría contando esto ni de coña, vamos) tuve la feliz idea de contactar con el argentino y de decirle lo que estaba aconteciendo. El tío lejos de extrañarse le pareció cojonudo y comenzó a llamarme “loco” todo el rato. Que si loco esto, que si loco lo otro. Decía que era un loco. Luego supe que para ellos y su jerga “loco” es como “flaco”, que yo me hacía ilusiones por mi figura pero que no me llamaba porque lo fuera, sino que es una manera de hablar de allá.

Le dije que íbamos a hacer una prueba más, que yo le iba a mandar unas fotos mías para que las pusiera en allá en Buenos Aires y que se hiciera pasar por mí. Me contestó que vale pero que no me conocía de nada, así que le otorgué libertad de cátedra, a condición de que no se representara a sí mismo, porque en el ligoteo lo diferente y lo exótico siempre es un activo. Como los activos en salud pero en el Badoo.

Yo tenía un plan perfecto trazado. Si todo salía como yo pensaba, mi imagen con su personalidad triunfarían en Buenos Aires y su imagen con mi personalidad triunfarían en España. Para ser fieles a la realidad y como venganza a las contradicciones del amor, decidimos dejar nuestros nombres de pila en nuestros países de origen, para que “nuestro nombre no se borre de la historia”, en un homenaje callado a las 13 Rosas totalmente sacado fuera de contexto y por el que podías perder la carrera como escritor y quizá como político por un puto desafortunado símil como ése en un relato tan distópico como éste.
Yo le iba ofrecer venir a España, a mi casa, a cerrar todo lo que yo le había dejado pendiente, la mayor parte para llegar y besar la santa. La idea era que yo también fuera a la suya. La historia era que él vivía con sus padres, así que a ver cómo lo justificábamos ante ellos. Le propuse que dijéramos que íbamos a hacer intercambio de estudios.

“Si yo no estudio”, me dijo.

“Bueno joder… pues un intercambio cultural….”, le dije yo. En el fondo él vivía en un sitio de la periurbana de Buenos Aires que se llama “Lomas de Zamora” y yo vivo al lado de Zamora.

La cosa es que me comenzó a gestionar el perfil con mis fotos en Buenos Aires y la cagaba todo el rato porque iba el tío y escribía con asento y con jerga: “diosito”, “poronga”, “el Papa es montonero”, “uuuuhhhhhhh, qué lindo”…. en fin… y todo el mundo se daba cuenta de que era un camelo.
Así que yo que quería volver a Buenos Aires me quedé en Castilla y León. Casi igual. En cierto modo la siberia de los Campos de Castilla podría asemejarse a la Patagonia, pero no sé bien por qué pero no es el caso.

Así que me tocó alojar a mi nuevo amigo argentino en la casa, cocinar para él y distraerle y además de todo ver cómo triunfaba el cabrón. Además tuve que ir a buscarle sorrentinos, que en España son jodidísimos de encontrar.

En el momento de quedar con las chicas se producía una discordancia entre lo visto y leído y que luego él hablara argentino. Unas veces eso se salvaba estupendamente y otras hacía estropear todo. Le tenía que recordar todo el rato que hablara con faltas de ortografía.

La verdad es que me tenía muy quemado toda esa situación, estaba hasta los huevos.

Así que le agarré un día por banda y lo llevé de litros como en los tiempos de la Universidad. Nos agarramos los dos una buena cogorza, pero sobre todo él. Yo mantuve un poco de control para ejecutar mi último plan. Cuando el argento estaba bien templao avisé a Javi, que se quedó flipado cuando le vio junto a mí. Yo me hice el borracho como que no me enteraba de nada. Les dejé a los dos en mi casa. Aquella noche me fui a una pensión. Nunca supe nada de lo que pasó, ni quise saber jajjaja. 

jueves, 15 de octubre de 2015

miércoles, 7 de octubre de 2015

LA GÁVEA

Memorias completas de un médico de familia español en Río de Janeiro, Brasil.

"Yo le decía que me hubiera gustado que igual que la chica en la que Sabina se inspiró para escribir “Con la frente marchita” en Argentina era montonera, fantaseaba con que ella fuera del “Comando Vermelho”, pero no era el caso.

A cambio, le prometí escribir una canción para convertirla en la Garota de Copacabana como imagen especular de la de Ipanema, pero se ve que la letra me está saliendo un poco larga.

Y ya no me queda más tiempo. Me tengo que ir ya. Yo no tengo el tiempo, la tranquilidad, la paciencia y la insistencia de Lula. Yo soy un bala perdida en España y eso lamentablemente es una cosa muy seria en Río. Sólo me queda un último segundo para recordar su piel crocante y peluda como la del frango. Para recordar que ella pensaba que se trataba de una lucha de lenguas pero en realidad era la lucha de clases. Para que (me) inspirara con su nariz carioca en mi pecho. Para decirle que es una piedra angular y preciosa en mi vida.

Sólo me queda besarte por última vez en Cinelandia. Prometer llevarte a Disneylandia. Besarte en los morros. Sacarte del planeta tierra con el platillo volante de Niemeyer. Esperarte media hora más en la librería del CCBB. Esperarte con la urgencia de las parejas que aguardan habitación en el hall de los moteles. Tocarte con la tristeza del pianista del shopping no Leblon. Espiarte a través de los espejos en el Colombo. Hacerte enfadar por dejar goteando el filtro del agua gelada. Beber agua de la canilla para hacerme el valiente. Prepararte el café de mañana y el de pasado mañana. Aparentar que me encanta la Bossa Nova. Pasarme tu hilo dental por mi boca. Obtener la mirada censora por repetida del taxista en el espejo retrovisor por progresar demasiado. Derretirme cuando colocas así la lengua y los dientes y me dices gatinho. Hacerte un arrastrón para robarte el corazón. Hurtarte el alma y un beso en cada semáforo en rojo. Emborracharnos de barra en barra hasta llegar a la de Tijuca. Ser tu pan de azúcar y de queso. Enamorarme de ti, de Río y de Brasil con la misma que intensidad que Don Joao.

Y finalmente secesionarme de todo con la misma tranquilidad que lo hizo Brasil del imperio portugués, para continuar adelante".




domingo, 26 de julio de 2015

HISTORIAS DEL KRONEN

Debes de tener unos 47 o así. Ayer llamaste otra vez. Hacía que no nos veíamos. La última vez hace un año. Tu madre se estaba muriendo aquella noche. Macuerdo que estaba de mala manera con una infección respiratoria, con ruidos de secreciones, disnea y los labios morados. Le casqué todo lo cascable. Las buscapinas, corticoides, una ampolla de mórfico y hasta el midazolam. Supuse que si pasó de aquella noche debió fallecer en los siguientes días.

Tu madre tenía una demencia severa desde hacía 11 años. Aquella noche lloraste mucho, macuerdo.

Esta vez volviste a llamar y no supe que eras tú hasta que te vi en el recibidor. No esperaste y te pusiste a llorar ya en el jol en cuanto me viste. Me di cuenta enseguida de que tu madre no había muerto. Que había pasado un año entero y que no había muerto.

Tu madre lleva 11 años sin conocer a nadie. Se mea y se caga encima y no habla. Tiene los ojos cerrados. No siente ni padece. Tú tenías un trabajo y lo dejaste por cuidarla. Llevas 11 años sin trabajar, cuidándola. Eres hija única de esas familias que no tienen familia cercana y que la lejana vive toda a tomar por culo. No tienes a nadie que te ayude. Te pasas 24 horas prácticamente a pie de cama.

¿Cómo haces para ir a la compra? te dije. La tengo que dejar sola. Subo rápido.

Tu padre vive, está muy cascado de las piernas y de no sé qué, pero rige algo todavía. Lo tienes desde hace poco en una residencia en un pueblo de la provincia, porque es más barato.

¿Por qué no la llevas a ella allí? No tengo dinero. Pide la ley de dependencia. Me dan 400 al mes y tiene una pensión de 600. Las residencias de la ciudad me cobran todas más de 2000 y no tengo dinero. No trabajo.

Me entra el ansia nacionalizadora, de ésa que si te dejan nacionalizas todo en el próximo minuto.

Comienzo a hacer cálculos y veo alguna posibilidad, pero quién soy yo para decirte a ti cómo tienes que hacer las cosas. Sin conocerte, sin conocer a tu padre. Y sin conocer detalles que probablemente invaliden mis propuestas salvadoras de 3 minutos de evolución.

Alguna solución tiene que haber, habla con la trabajadora social. Ya he hablado. Habla con tu médico de familia. Ya he hablado.

¿Cómo come ella? Le levantas la camiseta y me enseñas la PEG. ¿Y esto? te digo. Se lo pusieron en el hospital hace dos años y medio. Cuando me ves la cara me cuentas que el médico no te preguntó, que se la puso y fuera.

Se me acaban los cartuchos. Tú lloras y lloras. Ya no sé qué hacer, dices.

Lo que te voy a decir no sé si es correcto o legal pero sabes que lo único que puedes hacer es dejar de darle comida por la PEG. Ya lo he pensado, me dices.

Acto seguido me doy cuenta de que debes de contar con la aquiescencia del médico de familia y la enfermera para que le pongan unos sueritos o algo. Dos actores más en la película ya dificultan más las cosas, supongo.

En ese momento quiero ser de nuevo médico de familia que pasa consulta aunque sólo sea para consentir, facilitar y proteger ese tipo de decisiones.

Cuando vuelvo al centro se lo comento a una compañera. Qué dices, me dice, y con qué cargo de conciencia se va a quedar luego la pobre mujer.

Ah, claro, el cargo de conciencia.

Piénsalo, te digo en el jol. Tú sólo lloras. Sé que no lo vas a hacer.

Meto el maletín en el coche de un golpetazo, piso el acelerador a tope y arranco a toda hostia, como en Historias del Kronen. 

miércoles, 15 de julio de 2015

TÉCNICAS DE SALUD

"No podía sino hacer un análisis de esta regresión, que no me parecía logística. Creo que se trataba de un amor variable. De un muestreo por conveniencia. Comenzamos enseguida con la desviación típica de las parejas. Te diste cuenta rápidamente de que aquello no era normal. Me explicaste tu teoría de que habíamos llegado al límite central. Que ya no quedaba más confianza para este intervalo. Que querías más grados de libertad. Que tenías una hipótesis y un plan alternativos. Que yo no era significativo para ti. Que no tenía sensibilidad. Que parecía optimista pero que en el fondo era un falso positivo".

martes, 3 de marzo de 2015

NOCHES DE GLORIA

Reconozco que acepté ese trabajo para hacer guardias yendo a ver a los pacientes a los domicilios porque era la última oportunidad que me quedaba de salir por las noches. Uno de los signos patognomónicos de la treintena es que a la vez que la noche pierde interés como campo de batalla y/o mercado del amor, la vida se va convirtiendo en algo en cierto modo decadente, probablemente mediante una relación causal entre ambos acontecimientos. A los treinta se renuncia a la población diana para, mediante los criterios de inclusión y exclusión, quedarte con la población accesible, y al final conformarte con una muestra elegida mediante un muestreo no probabilístico, a conveniencia. Pasas de tomar Chi(vas al) cuadrado en las discotecas a tomar por las tardes tés de Student.

lunes, 16 de febrero de 2015

HIP, HIP, HURRA !!!

Érase una vez un ensayo clínico que quería estudiar si el fármaco Risedronato disminuía la incidencia de fractura de cadera.

Se diseñaron dos grupos de tratamiento. El grupo 1 incluía a mujeres de 70 a 79 años con algunos factores de riesgo (se pueden consultar al final) y el grupo 2 incluía a mujeres mayores de 80 años que tenían unos factores de riesgo similares.

En cada uno de los grupos darían a un tercio de las mujeres Risedronato 2,5 mg, a otro tercio 5 mg y a otro tercio placebo. Analizarían durante tres años cuántas facturas de cadera se producirían en cada uno de los grupos.  

Si el fármaco funcionara era de esperar que las pacientes que tomaran Risedronato se fracturaran menos la cadera en los tres años que duraba el estudio que las que tomaban placebín.

Había una cosa que parecía curiosa, y era que Risedronato (Actonel) no existía en formulación de 2,5 mg, sino sólo en 5 mg. No parecía tener mucho sentido gastarse una pasta para hacer un estudio multicéntrico (183 centros) a lo largo y ancho del mundo para poner a prueba una dosis de un fármaco que no era la propuesta comercializada y que además era inferior en dosis. Pero bueno.

Resulta que cuando hacen esa comparación a tres no les salen los resultados que esperaban, y entonces dicen en el ensayo que la “incidencia de fracturas fue menor a la esperada” y que casi que mejor van a poner a comparar a todas las pacientes que toman Risedronato 2,5 y 5 mg juntas contra las que toman placebo.



Por tanto, ahora realizan una comparación de dos tercios contra un tercio, sin explicar si se va a aplicar alguna medida estadística correctora para evitar esta asimetría en los grupos.

Resulta que cuando se mira a ver qué pasa en el grupo 1, podemos observar que las mujeres que toman Risedronato (2,5 mg+ 5 mg: qué remedio!) se fracturan la cadera el 1,9 %, y las que toman placebín el 3,2%. La comparación es estadísticamente significativa (P=0.009). En el capítulo de la magnitud del efecto podemos hablar de una Reducción Absoluta del Riesgo del 1,3. El tratamiento disminuye en un 1,3 % la incidencia de fracturas en pacientes de 70 a 79 años. O para simplificar, si tienes de 70 a 79 años y tomas una pastilla al día durante 3 años tienes un 1,3% de riesgo menos de tener una fractura de cadera que una mujer que no la toma.  O que de cada 100 pacientes que toman el fármaco se evitan 1,3 fracturas de cadera. El número necesario de pacientes a tratar para evitar una fractura de cadera sería 1/0,013=77. Se necesitan tratar 77 pacientes para evitar una fractura de cadera.

En el grupo 2, la incidencia de fracturas en las pacientes de 80 años y más que toman Risedronato fue del 4,2% y de las que toman placebín del 5,1%. Las diferencias no son estadísticamente significativas (P=0.35).

(En la comparación global de los dos grupos Risedronato 2,8 y Placebo 3,9%, P=0.02, RAR 1,1%, NNT 90).

Es decir, que se diseña un ensayo clínico y los resultados no salen favorables al fármaco en ninguno de los casos. Se rediseña para desfacer el entuerto y en uno de los dos grupos sigue sin salir y en el otro sale, pero, digamos, por la mínima.

Este estudio ha sustentado y sustenta la evidencia con la que se indica Risedronato para la prevención de fractura de cadera.

Y además: es aleatorizado pero no se especifica el método de aleatorización, no se habla del cegamiento, se pierden aproximadamente un tercio de los pacientes y no se especifican las causas, de los seguidos un quinto aproximadamente no se adhieren al tratamiento y no se especifican las causas (la adherencia del total de pacientes en el estudio fue del 50%, un dato paupérrimo, en consonancia con el dato de otros estudios. Y eso que se sabían "vigiladas"!, no quiero pensar lo que debe pasar en la "vida real"), y se proporciona una información muy escasa sobre efectos secundarios no mostrándose la mayor parte de los datos en este apartado.

Y a cambio nosotros: no sólo tratamos las pacientes propuestas con esta débil o nula evidencia, sino que además:

-          tratamos a mujeres mucho más jóvenes que las del estudio cuando es sabido que la edad es uno de los factores que más poderosamente influye en la incidencia de fracturas en general y de cadera en particular.
-          tratamos a mujeres españolas cuya incidencia de fractura es mucho menor que la de los países donde se realizó el estudio (Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda, Europa).

¿Quién financió este desaguisado? ¿A que no lo adivinan?

Además de eso, los autores reconocen honorarios por investigación, charlas y consultoría de las compañías Procter and Gamble y Aventis Pharma.

El estudio se conoce popularmente como HIP (cadera, en inglés).

HIP HIP HURRA ¡!!!!!, pues.



Nota: El grupo número 1 incluía a

1.       Mujeres de 70 a 79 años (5445) con:
-       Tscore en fémur – 4 o menor ó
-       Tscore en fémur -3 o menor más un factor de riesgo que podía ser:
o   Dificultad para levantarse.
o   Dificultades en la marcha.
o   Caída previa que provocara algún daño relevante.
o   Un puntuación de 5 o menos en un test que evalúa la destreza psicomotora (Clifton Modified Gibson SpiralMaze test).
o   Tabaquismo en el momento actual o en los 5 años previos.
o   Antecedente familiar de fractura de cadera.
o   Antecedente personal de fractura de cadera.
o   Longitud de la cadera al eje axial de 11.1 cm o mayor.

El grupo número 2 incluía a:
2.       Mujeres de 80 años o mayores (3886) con:
o   Uno de los factores de riesgo explicitados anteriormente ó
o   Tscore femoral menor de – 4 ó
o   Tscore femoral menor de – 3 + longitud cadera-eje axial mayor de 11.1 cm.

El número total de mujeres que participaron en el estudio fue de 9331.

El estudio fue publicado en 2001 en el Niú England:

McClung M, Geusens P. Effect of risedronate on the risk of hip fracture in elderly women. New Engl J … [Internet]. 2001 [cited 2015 Feb 11];344(5):333–40. Available from: http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJM200102013440503